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Édgar Castro Bathen

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Catedrático de Astronomía

Mi amigo Carlos Cáceres Girón es un apasionado de la Estación Espacial Internacional. Se sabe todos los pasos que tendrá sobre Guatemala, qué hora, qué fecha, qué programa se debe usar para darle seguimiento. La vez pasada, él fue quien me avisó del último paso de la misma sobre el país, la noche del 28 de marzo de 2016. Ver la ISS (International Space Station, por su nombre en inglés) es emocionante.  Uno debe ser muy puntual porque solo dura de 5 a 6 minutos visible en el cielo.

Por ejemplo, el lunes 28 de marzo pasado, la estación espacial se iba a ver de 18:57 horas a 19:03 horas, solamente 6 minutos que aparecería sobre el horizonte oeste, atravesaría el cielo y desaparecería en el noroeste.  Se sabe que si uno la quiere ver, debe ser muy puntual. Si se atrasa 5 minutos probablemente no la verá. Es una prueba de sincronización de uno mismo con una nave espacial que está fuera de la Tierra.

Pues a las 18:56 yo estaba listo con un colega de trabajo en una terraza, esperando que apareciera. El cielo estaba brumoso.  No aparecía…y ya eran las 18:57, 18:58. De pronto, “¡ahí va! por los cables”, exclamamos cuando la empezamos a ver. Perdimos  unos minutos porque había bruma, pero ya la estábamos viendo.  Fantástica, maravillosa, la Estación Espacial pasando sobre Guatemala, viéndose como un punto brillante, para algunos quizá insignificante, pero no tanto al pensar que adentro de ese puntito iban 6 astronautas, 2 norteamericanos, un inglés y 3 rusos.  6 almas viviendo en ese punto, pasando encima de nosotros a unos 360 kilómetros de altura.

¿Por qué no se cae?  Es una pregunta que me surgió y la respuesta se debe a las leyes del movimiento de Newton, la ISS está cayendo, pero al mismo tiempo lleva suficiente aceleración que hace que una fuerza quiera sacarla de la órbita terrestre, mientras  otra quiera regresarla al suelo y la combinación resultante hace que se mantenga dando vueltas alrededor de la Tierra, una vez cada 92 minutos.

Este ingenio espacial ya mide 100 metros de largo por 72 metros de ancho y presenta una superficie que refleja la luz del sol con mucha intensidad y que la hace visible a cualquier humano que este bajo su paso, si el cielo está despejado. El corazón no para de latir en esos pocos minutos.  ¿Estarán conscientes los astronautas de que en el suelo hay personas que los miramos y los admiramos?  Créanme que sí lo están. A veces mandan Tuits saludando a un país, a veces fotos, etc. Los demás van trabajando, haciendo experimentos que no se pueden hacer en la superficie por la gravedad.

¿Cuándo veremos el primer guatemalteco en la ISS? ¿Cuándo habrá un chapín en el espacio? Son preguntas que permanecen abiertas, pero cuyo camino podría empezar enseñándole a un niño cómo apreciar el paso de la ISS.

¿Y usted, quiere estar alerta para la próxima pasada? Será espectacular. El sábado 23 de abril brillará con magnitud -3.4, apareciendo a las 18:54 por el noroeste, atravesará el cielo sobre el cenit (sobre nuestra cabeza) y desaparecerá en el sureste a las 19:00. No se la pierda. Seguro, Carlos Cáceres no se la perderá.

Pues a las 18:56 yo estaba listo con un colega de trabajo en una terraza, esperando que apareciera. El cielo estaba brumoso.  No aparecía…

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