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“Trabajar solo para obtener es poco menos que robar”.

La Real Academia Española tiene diversos significados para la palabra Trabajar, algunos dicen así, “Ocuparse en cualquier actividad física o intelectual”, “Tener una ocupación remunerada en una empresa o institución”, “Aplicarse o dedicarse con esfuerzo a la realización de algo”.   Todas estas definiciones tienen relación con lo que comúnmente llamamos trabajo, por lo que, lo que más llamó mi atención fue saber que la palabra tiene su origen del latín “tripaliare” que significa “torturar”. ¿Qué significa el trabajo para ti?

Y es que así como el trabajo tiene diferentes definiciones, cada uno de nosotros le conferimos diversas concepciones. A mí me gustó la que alguna vez escuché en un Congreso de Mujeres, que indicaba que el trabajo no es un castigo, sino la oportunidad de poner al servicio de los demás nuestras habilidades, dones y talentos. Bajo este concepto, el trabajo, más que un medio para “obtener” algo, se convierte en un “vehículo” para entregar lo mejor que tenemos. Así trabajar deja de ser una actividad pesada y obligada y se vuelve una invitación a ofrecer, es decir, nos concentramos en dar, y como naturalmente, dar es el paso necesario para recibir, todo aquello que damos en nuestro trabajo, regresa a nuestra vida multiplicado.

El trabajo, visto como toda actividad que realizamos, es una herramienta para evolucionar y crecer. ¿Cómo hacemos nuestro trabajo? ¿Podemos hacerlo mejor? ¿Cómo me reta a mejorar mis dones? ¿Cómo me impulsa a obtener nuevos conocimientos? El ámbito interno, por su parte, tiene relación directa con tu carácter. ¿Cómo sabes que tu trabajo actual está desarrollando tu carácter? Por la actitud que tomas frente al mismo. Es decir, tu actitud en los momentos positivos, en las dificultades, ante los nuevos retos. ¿Con qué actitud lo asumimos? Creo que una buena pregunta para evaluar si estamos en el trabajo correcto es: “¿Haría lo que hago aunque no me pagaran?“ Y  preguntas que me han llevado a una interesante reflexión son: “¿Haría mi trabajo diferente si me pagaran más? ¿Y si me pagaran menos?”

El trabajo es un derecho de todo ser humano, un trabajo digno se convierte en una oportunidad para encontrar satisfacción y realización, necesidades intrínsecas de toda persona.  Así que no importa a qué te dediques o  si tu trabajo actual no tiene remuneración. Hagas lo que hagas, hoy es un buen día para celebrar aquello que entregamos con nuestro trabajo y una invitación a cuestionarnos si lo hacemos solo para obtener o también para ofrecer y cómo este nos permite seguir creciendo. Después de todo, creo en lo que dice el filósofo Jim Rohn: “Lo más importante de tu trabajo no es lo que haces o el dinero que ganes, es la persona en la que te estás convirtiendo.” ¿En quién te está convirtiendo tu trabajo?


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