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El Diputado Mario Taracena hasta esta fecha se da cuenta de que: “Ya se escuchan los pasos de un animal gigante”. La Sociedad Civil es el animal grande que no ha identificado el actual expresidente del Congreso y que está exigiendo luchar contra la corrupción. Desafortunadamente, en el Congreso existe el mal olor a chiquero por lo que la Comisión Internacional Contra la Impunidad en Guatemala (Cicig) y  el Ministerio Publico están solicitando una serie de expedientes, ya que se detectaron plazas fantasmas en la administración pasada, cuando Luis Rabbé era presidente de la Junta Directiva.
Diputados con solicitud de retiro de antejuicio por discriminación racial; denuncias de abusos de autoridad por adjudicación de plazas; gastos suntuarios excesivos; y aprobación de leyes que no llenan las expectativas de cambio de la sociedad, son varios de los señalamientos contra el actual Congreso de la República, por lo que diferentes sectores abogan por su depuración urgente.
Las investigaciones también están abiertas para otros expresidentes de ese organismo, como Pedro Muadi y Gudy Rivera, quienes ya guardan prisión. Por su parte, la diputada Nineth Montenegro opina que no se debe juzgar a todos los congresistas de la misma manera, pero la Sociedad civil exige atacar la corrupción de fondo, sin privilegio alguno.
Además, el Congreso cuenta entre sus filas con diputados ligados a empresas contratistas del Estado, por lo que también se esperan cambios en ese aspecto para que el Legislativo deje de ser un centro de negociación para distribuir y ejecutar los recursos públicos. Repito, el animal humano grande es la Sociedad Civil que exige Honradez, trabajo y eficiencia.
Otro charco de corrupción se debe a la disfuncionalidad de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) y no es un tema nuevo. Lo que sí lo es, son los intentos por cambiar su esquema, a través de reformar su Ley Orgánica, plasmada en el Decreto 1-98 del Congreso de la República. Esperamos que se  apruebe  una apropiada Ley que ayude a la recaudación y filtre la corrupción. Según las autoridades, los cambios son urgentes, pues el esquema actual de la entidad ya es obsoleto para cumplir con sus papeles y más bien ha facilitado la corrupción.
El Problema de TCQ es de analizarlo a fondo para evitar cometer más errores, debe ser manejado por personas expertas. En relación a los que se están juzgando por el Ministerio Publico del gobierno pasado, se debe tener paciencia y dejar que los acusados se defiendan y el Ministerio Publico presente las pruebas pertinentes.
A Don Jimmy Morales, que tiene una preparación limitada, los guatemaltecos le exigimos resolver por completo el Diferendo con Belice y la depuración de algunos ministros incapaces.

Otro charco de corrupción se debe a la disfuncionalidad de la Superintendencia de Administración Tributaria (SAT) y no es un tema nuevo.


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