Home > Columnas > Basura: círculos viciosos

El desastre ocurrido la semana pasada en el relleno sanitario de la zona 3, que no es más que un vertedero de basura insolente en tu ciudad y un rentable negocio para tu muni, creó terror durante un par de horas en que dicha noticia fue aprovechada por los medios audiovisuales para divertir a la canalla y generar cadenas de contagiosa generosidad. Estas tragedias, difundidas así, son negocio para los anunciantes de las corporaciones noticiosas y para los supermercados, que oficiosamente preparan paquetes de ayuda solidaria cuyos residuos irán a dar a ese mismo sitio, convertidas en avalanchas asesinas de recolectores. Ese calor bondadoso feneció al día siguiente, al surgir la noticia llorona del expresidente Pérez Molina explicando su indomable espíritu frente al Juez de Instrucción.

Todo el revuelo, mediático por la tragedia, se mantuvo  a la distancia de sus causas profundas y de las víctimas, ocupó páginas con muy poca información y opinión, como siempre con sus contadas excepciones. Es obvio que el sentimiento por la pérdida de vidas humanas nos toca a todos y nos indigna la condición de miseria que reflejan los personajes anónimos que viven y mueren entre la basura por generaciones completas. Indigna porque no es la primera vez que ocurre. Ni será la última, dirá el alcalde capitalino, porque no es una prioridad transformar este desdichado sistema de disposición de los desechos sólidos de la urbe, que redondean las 30 mil toneladas métricas al mes.

Para escribir esta historia del desastre recorrí, por medio de Internet, el territorio que ocupa el relleno. Treinta millones de metros cúbicos entre relleno compactado y recuperado para viviendas, áreas verdes y el vertedero en proceso de llenado que se inició en los años 50.

Leí documentos sobre estadísticas que analizan el contenido de la disposición de sólidos, los municipios que aportan la basura y el intrincado sistema de transporte de los residuos al punto de la zona 3, pasando por las formas de vida de miles de personas que viven del acopio y procesamiento de productos reciclados, hasta gas natural y electricidad.

El subsistema completo se imbrica con otros factores más y menos desafortunados para los humanos y para el planeta. Todos destructivos. El relleno sanitario de la zona 3 es otra representación dramática de la cadena viciosa del modelo económico que se basa en la destrucción del medioambiente y la producción de basura para que la quinta parte de la población mundial goce del bienestar modélico.

Papel y cartón, plásticos, bolsas de frituras, envases tetrapack, pet, residuos orgánicos y metales: desde hierro, aluminio y latón hasta mercurio, plomo y otros, así como desperdicios orgánicos de la industria alimenticia y otras actividades industriales y comerciales para satisfacer la vanidad y la avaricia, enriquecen la pobredumbre más brutal. Esa basura es la representación modélica de la crisis del capitalismo y su gradual y acelerada descomposición.

Todo el revuelo mediático por la tragedia se mantuvo a la distancia de sus causas profundas y de las víctimas.


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