Home > Cultura > Contexto Natural

La necesidad de cambiar el agobiante caos que vive la ciudad capital a las horas pico me llevó de nuevo a la Antigua Guatemala. Ciudad de rosas, cafés alternativos y un ambiente cultural interesante y muy activo. Desde que vivo allá he tenido la oportunidad de orbitar por galerías, salas alternativas y otros reductos que atraen a personas interesantes de todos los ámbitos expresivos. Los lugares de exposiciones antigüeñas poseen un cartel interesante y por ellas desfilan artistas cuya honestidad queda reflejada en trabajos que no tratan de seducir curadores.

En este periplo me he topado, por ejemplo, con los trabajos de Eny Roland en Panza Verde. Su obra es crítica y punzante, toca directamente lo que su autor interpreta como la oscura personalidad de los nativos tradicionales de aquella mágica ciudad. En la galería El Carmen las acuarelas de Juan Bautista Navichoc y en Antigua galería, la más que resuelta obra de Ramón Ávila. Trabajos, los de estos dos últimos, que documenté en su momento.

Igual que con la colección de Roland, se me quedó en el tintero la muestra Las marionetas de Verónica Giracca, trabajo artesanal llevado a últimas consecuencias y de una finura extrema que hoy se localiza en uno de los ambientes de Santo Domingo del Cerro.  En la misma galería donde expuso Giracca originalmente, la sala del artista del Hotel Museo Casa Santo Domingo, se encuentra la obra pictórica de Lucía Morán: Contexto natural.

Distribuida en una museografía bien resuelta, como todo lo que se propone en esa institución, sus acrílicos ilustran emociones que caen dentro de un realismo mágico literario. Pinturas que parecieran ventanas desde las que se espían historias salidas del alma. La colección completa es un homenaje a la naturaleza y, como parte fundamental de ella, a la esencia femenina.

Delicada, de pincelada sutil, Lucía Moran expresa sentimientos que ya conceptualizados sobre el soporte se trasforman en mensajes honestos y directos, llenos de poesía. Mística que redunda en una figuración que nos lleva a las improntas que vamos atesorando en la memoria a lo largo del tiempo. Todo conduce a una reflexión remarcada desde un punto de vista estético en el que tanto las formas, como los colores, la hacen de conductores del mensaje.

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