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Vaciando las ollas de la corrupción

Entre más se escarba en las estructuras del Estado guatemalteco, más corrupción se encuentra. De un año a la fecha, los casos de anomalías en contratos públicos, cobros millonarios de comisiones y  enriquecimientos ilícitos de funcionarios han sido una constante en las investigaciones del Ministerio Público (MP) y la Comisión Internacional contra la Impunidad en Guatemala (Cicig).

Apenas se comienzan a conocer detalles del contrato anómalo para la concesión de la Terminal de Contenedores Quetzal (TCQ), y otro escándalo aflora ante la opinión pública. Se trata del hallazgo de otra serie de vicios en un contrato de usufructo oneroso, esta vez en Puerto Barrios, donde la cesión para el manejo del muelle se dio en medio de evidentes circunstancias anómalas.

Una de ellas, por ejemplo, es que se extendió por 33 años el control del muelle, antes de que el contrato precedente venciera. Esto ocurrió desde el año 2000, cuando gobernaba Alfonso Portillo, quien dice no tener idea de lo que se pueda tratar este caso, pues nunca hizo ninguna cesión y más bien le endilga culpas a su sucesor, Óscar Berger.

En este caso se involucra a personeros de la estatal Ferrocarriles de Guatemala (Fegua), de la Compañía Bananera Guatemalteca e Independiente (Cobigua), de la Compañía Desarrolladora Ferroviaria (Ferrovías) y a Chiquita Brands International, última que tiene en su poder el manejo actual del muelle y su extensión al año 2048.

En este caso, aunque viene de años atrás, tampoco se libra la exvicepresidenta Roxana Baldetti, pues los documentos que revelan este nuevo escándalo la vinculan con una empresa que tiene las manos metidas en este incidente anómalo. De confirmarse este dato y de ser llevado ante un tribunal, sería el cuarto caso de corrupción al que se ligaría la figura de la exvicemandataria.

Y parece que este es solo el principio de un tsunami en contra de la corrupción en Guatemala. El comisionado de la Cicig, Iván Velásquez, y la fiscal general, Thelma Aldana, han dicho entre líneas, en varias ocasiones, que aún hay más investigaciones en curso. A ellos se sumó ayer el embajador estadounidense, Todd Robinson, quien durante una actividad pública, afirmó a los reporteros que las investigaciones continúan y que habrá más capturas de corruptos.

Por el bien de Guatemala, resulta positivo todo este esfuerzo de lucha contra la corrupción. Pero también es triste confirmar que vivimos bajo un sistema político, social y económico dominado por ladrones y aprovechados que, con sus acciones, les han robado a los guatemaltecos más que dinero:  les han arrebatado oportunidades de vivir en una nación más justa, más democrática y con la posibilidad de crecer y desarrollarse.

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