Home > Columnas > El Paro Nacional Campesino

Un conjunto de organizaciones departamentales y de nivel nacional, han convocado a una parada cívica llamada paro nacional, como una medida de presión política para que el Gobierno central cumpla con una agenda de desarrollo más vinculada a las prioridades de las comunidades campesinas, indígenas y rurales cuyo abandono se percibe a simple vista en cualquier lugar de nuestro país. Se trata de reivindicaciones postergadas por un Estado de los criollos para los extranjeros. Un conjunto de demandas que empezarían a transformar la faz de la pobreza y miseria que caracteriza a nuestra nación y que no se han desarrollado por la falta de voluntad política, es decir, voluntad de quienes mandan en el país y que desean que los beneficios de la explotación de los recursos naturales que tenemos en abundancia sea solo para ellos.

El listado de demandas sociales de los campesinos y las organizaciones rurales, indígenas y locales tienen que ver con lo que han identificado como los principales aspectos que limitan el desarrollo social y económico de la gran mayoría de ciudadanos, principalmente, porque el Estado y sus funciones se encuentran capturados por grupos de interés económico y mafias, que sin pertenecer a sectores productivos se sirven del Estado para obtener granjerías y coimas para su enriquecimiento personal. De esta cuenta, las instituciones que deberían servir para lograr un desarrollo sustentable de la mayoría de la población, son utilizadas con otros propósitos ajenos, creando el vacío que es aprovechado por ellos mismos para denostar al Estado y privatizar los servicios públicos.

El nombre de Paro Nacional, se acuñó bien durante las marchas para lograr la renuncia de Pérez Molina. Quiero decir con esto que tuvo aceptación de la población. Un movimiento muy amplio en su participación social y de muy corto plazo que culminó al día siguiente de la renuncia del militar. No obstante, no hubo acuerdo para detener las elecciones lo que nos obligó a elegir entre nadie y ninguno en el proceso electoral más atípico que haya ocurrido en el país. Sin embargo, la derrota de la mayoría de los grupos mafiosos en esa elección, no ha producido cambios inmediatos. La ciudadanía debe mantenerse en las calles para lograr que las transformaciones se prodiguen hacia un Estado diferente, sea por la vía controlada de las instituciones de la manera que avanzan las reformas actualmente, o por un colapso del modelo de democracia que anuncian ciertas señales políticas.

De ahí lo oportuno del avivamiento de los movimientos sociales. De buscar la fractura en el poder para impulsar sus demandas postergadas por la inequidad y la injusticia social, en un momento en el que los dueños del país se encuentran en reculada y los mafiosos ponen sus barbas en remojo, quizás sea la oportunidad para los campesinos, unidos al clamor social por un Estado incluyente, democrático y representativo que se busqueel consenso necesario para lograr la ansiada transformación.

El nombre de Paro Nacional, se acuñó bien durante las marchas para lograr la renuncia de Pérez Molina. Quiero decir con esto que tuvo aceptación de la población.

 

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