Home > Columnas > Nuevo batallón de Chajmacán

Nuevo batallón de Chajmacán

El 28 de mayo se formó el nuevo Batallón de la paz y dignidad de los pueblos q’eqchi’s en Chajmacán, Cobán, Alta Verapaz, integrado por 200 miembros. De ellos, 20 mujeres y 20 niños.

Marcharon con hidalguía y orgullo. Una misa católica, luego ceremonia maya (Mayahak) y posteriormente un desfile de banderas. Uniformados con la camisa roja de la Fundación Turcios Lima.

Se les abanderó, rindieron honores militares. Una arenga y marimba todo el día. kaq’ik, pollo, tamalitos, cacao. Alegría, solidaridad, fraternidad, sensación de ser respetados en su condición de campesinos mayas q’eqchi’s.

Son ejército de la producción, reforestadores, harán aprovechamiento forestal a partir de junio en un proyecto de 50 años, para rescatar bosques y respetar la madre tierra.

En el futuro tendrán registrada su cooperativa de producción, su aserradero, un centro de capacitación, preprimaria, primaria, básico y diversificado; graduaremos en carreras técnicas y universitarias a los niños que ahora estamos formando en el grupo de Pioneros de la Paz, como la primera generación de la Verdadera Paz y Reconciliación.

Nuevo concepto del desarrollo de los pueblos. Con su fuerza de trabajo pagarán su finca en un convenio con uno de los bancos privados.

En Chajmacán no tienen patrones. Cada uno de ellos trabaja por su jornal con la intensidad que quiere y puede. Los horarios los decidirá la cooperativa, su propia organización.

Surge una nueva Guatemala. Con orden, disciplina y solidaridad.

No tienen salvadores supremos. Ellos mismos harán su propia liberación. Nace la nueva sociedad, construida desde abajo, desde los pueblos y no desde hoteles de 5 estrellas  o de desde Canadá, con olor a sudor, a huipil y corte nuevo.

No se vende licor, ni el cannabis es su preocupación. Somos otro mundo adentro de un país urbano-céntrico, etnocentrista, discriminador y ladino.

Somos el presente y el futuro de la nueva Guatemala que soñaron Árbenz y Turcios.

Seguimos haciendo labor de hormiga, construyendo silenciosamente galerías para sobrevivir en temporales, tormentas o del silencio de los medios de información.

Así hemos estado estos últimos 20 años de nuestra vida productiva para la sociedad y la vida diaria.

Seguiremos adelante sin pedir nada a cambio. Sin pedirle un centavo a nadie. Sin buscar protagonismo, ni reconocimiento social o económico alguno. Solo haciendo la revolución pacíficamente como ahora estamos en capacidad de hacerlo. Luchando contra el sistema, desde adentro del mismo.

Aquellos que quieren participar con nosotros, bienvenida su contribución.

Es la hora de la unidad y no de la división; es la hora de los pueblos originarios que no reclaman sino toman su posición en el país y en la historia.

Invitamos a que vinieran a aprender cómo en Chajmacán, sin participación del Fondo de Tierras, ni del gobierno central o municipal. Construimos un Estado plurinacional desde los hechos y no de los discursos, ni de las publicaciones mediáticas en redes sociales, sino en el campo.

Nuestras palabras nunca serán mayores que nuestros actos. Reportamos lo que hacemos en la construcción de la utopía y no solo en su formulación. Lo demás es retórica o puras pajas, como dirían los jóvenes que en su mayoría integran los batallones.

Esto es el presente, forjando el futuro sin nostalgias del pasado. Sin odios ni rencores.


Leave a Reply