Home > Columnas > Día que terminó un mito

Veinte viviendas de oficiales del Ejército en situación de retiro fueron allanadas el pasado 6 de enero, y capturados 18 de ellos; la mayoría en la colonia militar Lourdes.

Ese mismo día, la fiscal general Thelma Aldana, en una conferencia de prensa, dio pormenores de los allanamientos y las capturas. Explicó quiénes fueron aprehendidos, por qué, y en qué circunstancias. Todos oficiales superiores; tres generales, jefes del Estado Mayor del Ejército en distintos tiempos, y coroneles. Uno formó parte del triunvirato que gobernó al ser depuesto el general Romeo Lucas García.

Ese día terminó un mito; el de los militares retirados  en medio del lujo y la opulencia. Los fiscales que allanaron las casas de los oficiales encontraron viviendas de clase media, sin excepción. Pese a que dejaron todo patas arriba, no dieron con grandes cantidades de dinero, ni con costosas joyas, ni vehículos de lujo. En ninguna encontraron un amplio jardín con una piscina. Tampoco fueron exhibidos por el MP impresionantes arsenales con sofisticadas armas. Solo encontraron 18 viejos soldados, que ahora ven mortalmente golpeado su magro patrimonio a causa del pago de abogados para su defensa.

Hoy decidirá la jueza a cargo del Juzgado de Mayor Riesgo A, Claudette Domínguez, si los sindicados por el caso Creompaz van a juicio. Son 11 los oficiales que están siendo procesados, ya que tres fueron desligados del caso por inconsistencias de las acusaciones en su contra. De respetarse el proceso, todos deberán correr la misma suerte, principalmente porque el trabajo pericial desempeñado por la Fundación de Antropología Forense de Guatemala está plagado de vicios de procedimiento.

Otros cuatro oficiales superiores, capturados el 6 de enero, esperan la decisión de otro juzgado, sindicados en el caso Molina Theissen, en el que todo apunta a una venganza entre terroristas del PGT, que durante el proceso han tratado de aparentar que esa organización subversiva era pacífica, cuando se sabe con certeza que fue el PGT el que, en 1981, asesinó al rector de la Usac Mario Dary.

La extrema izquierda pretende reescribir la Historia en los tribunales, y ha tratado de permear el imaginario de los guatemaltecos basado en mentiras, que se estrellan contra un apabullante 81 por ciento de credibilidad de la población en el Ejército. Ya los guatemaltecos están hastiados de los circos que se arman en torno al enfrentamiento armado interno y nuestros soldados. Se ha tratado de inyectar un odio con raíces ideológicas o de interés financiero. Algunas incluso tienen raíces freudianas, que dan lugar a odios originados por muy añejas infidelidades de distinguidas damas de nuestra sociedad, aficionadas a los uniformes militares.

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