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Esa mañana al comisario le dio tiempo de besar a sus cinco hijos. Además le dio dinero a los mayores para que compraran algo en la tienda de la escuela. Wendy estaba muy contenta y había recortado las noticias de los diarios en las que se destacaba la actuación de su marido y su equipo. La mayoría destacaba la capacidad de investigación que había tenido el comisario para resolver el caso de la masacre de la familia Figueroa ocurrido en la zona 2 de la capital. Como Wenceslao no había querido ofrecer declaraciones, las portadas las ganaban Enio y Fabio, quienes aún convalecientes ofrecieron cada detalle para dar con el único sobreviviente de los dos que cometieron la matanza.

El viejo auto de Wenceslao atravesó la ciudad hasta que ingresó al estacionamiento de la policía. El comisario subió parsimoniosamente las gradas hasta que llegó al tercer piso. Por su cabello caían suficientes gotas de sudor como para regar un cactus. Se pasó el pañuelo un par de veces y tras apretarse la rodilla izquierda, a la que le había subido el dolor del ácido úrico, cruzó la última grada.

Entró sin saludar y se sentó en su escritorio. Encendió la computadora, cuando sintió la presencia de Julia, la que con una taza caliente y una sonrisa de oreja a oreja lo saludó con amabilidad y se alegró por los titulares, la felicitación de Ministro, el Director de la Policía y hasta el propio Presidente.

Wenceslao nunca se tomaba el café que le llevaba su secretaria. Sin embargo, se lo llevó a la boca y sorbió un poco y con desconfianza. Definitivamente, lo suyo eran las bebidas frías y no las calientes.

Abrió su email y comenzó a redactarle a Arturo, su amigo escritor detenido en Costa Rica, un mensaje en el que le contaba los aspectos más relevantes del caso. Arturo o Arthur recibía noticias del comisario sobre algún caso y luego escribía una novela policiaca inspirada en lo que Wenceslao le redactaba.

Antes de poner el punto final, Pérez Chanán leyó el mensaje en el que decía lo siguiente:

Estimado amigo: 

Le cuento que logramos resolver quiénes perpetraron la masacre en la casa de la familia Figueroa. Como le había contado antes, el hijo mayor Diego Byron fue uno de los involucrados. El muchacho recibió durante su corta existencia maltratos físicos y psicológicos de parte de su padre, pero debido a su amistad con Olegario Amílcar Cetino, integrante de una de las bandas más peligrosas del país, fue convencido para que cometieran el asesinato múltiple. La idea que Olegario le vendió era que Diego Byron se vengara de lo que había recibido y como ninguno de la familia lo apoyó decidió que eran cómplices del maltrato, para luego cobrar seguros, vender la casa, los autos y lo demás.

Olegario estaba involucrado en la venta de boletos para los encuentros de futbol realizados en el estadio Mateo Flores, por lo que le dio la idea a Diego Byron para que, tras matar a la familia, asistieran al partido disputado entre Guatemala y Costa Rica para las eliminatorias del mundial de Francia. Esa noche, se vendieron más de las entradas autorizadas. Eso motivo a que debido al exceso de fanáticos, en una de las generales se desató una avalancha humana y se lanzaran todos contra la malla. Como la seguridad del estadio no abrió los candados, la gente quedó atrapada y comenzó a morir asfixiada.

Olegario se dedicó a vender entradas autorizadas por altos dirigentes de ese deporte, por lo que no murió, mientras que el joven, como recibiendo un castigo, fue encontrado entre los más de ochenta que perdieron la vida.

Olegario supo que la novia del ahora fallecido tenía toda la información por lo que intentó envenenarla, pero ella sobrevivió tras ser atendida en un hospital privado. Cuando el malhechor lo supo intentó otra vez aniquilarla, pero ya no pudo. Ella continúa convaleciente y está embarazada de su novio ahora difunto.

Hubo unos primos de Olegario que estuvieron involucrados en la organización de la matanza, sin embargo, fueron abatidos por nuestra unidad y con la ayuda posterior de un medallista de tiro, quien en plena vía pública le acertó un mortal proyectil, incluso, salvando mi vida.

Hay un pequeño sobreviviente y dos perros falderos que si nadie reclama serán dados en adopción.

Quiero contarle que no es la primera vez que se realiza una matanza de esa manera en este país; sin embargo, el hecho de que el hijo estuviera involucrado y que durante los asesinatos el hijo mayor pusiera de fondo la pieza Si Dios me quita la vida, que tenía un gran significado para los padres del muchacho, llama la atención. De hecho fue al padre al que mataron primero.

13

El comisario envió el mensaje, revisó los diarios, buscó maní garapiñado dentro de las gavetas de su escritorio y sacó su libreta en la que se encontraban los casos que urgían y las órdenes de investigación prioritarias.

Tenía especial ganas de que terminara pronto el día, pues se juntaría en el Pulpo Zurdo con Enio y Fabio para ordenar las ideas y asignar a cada uno de ellos una línea de trabajo. Definitivamente estaba orgulloso de su equipo. Se disponía a llamar a Julia cuando una llamada lo interrumpió. Tras escuchar la vos anónima, el comisario agregó en la libreta el nuevo caso que debería investigar. Tachó el de la masacre y escribió a mano dos líneas de este nuevo reto que se le acababa de presentar.

FIN

Callejón de las Anonas, noviembre 2015 – Cité Internationale des Arts, París,

junio 2016

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