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Queda claro luego de la declaración de Roxana Baldetti que “apachar clavos” fue una práctica del gobierno que dirigía junto con Pérez Molina, ella llamó a la Fiscal y más allá de incriminar a Thelma Aldana en algo, se incrimina a sí misma en el delito de tráfico de influencias.

A Pérez y Baldetti parece olvidárseles que fueron ellos quienes colocaron a la actual fiscal al frente del Ministerio Público en un intento por contar con alguien que fuese afín ideológicamente; con lo que no contaban es que la honradez es valiosa, independientemente del sistema de ideas que se profese.

La jefa del MP ha estado a la altura de las circunstancias y hay que reconocerlo. Los ataques contra ella denotan que están dispuestos a hacer lo que sea para salvar el pellejo, así sea temerario o descabellado. Lamentablemente, hay quienes defienden lo inmoral escudados en lo legal y se rasgan las vestiduras exigiendo soberanía y presunción de inocencia. Hipócritas.

Sin la mínima intención de violar la presunción de inocencia podemos decir que la forma de hacer política y gobierno del exbinomio presidencial y muchos de sus operadores dentro del Ejecutivo, no fue prudente, ni antepuso el bien común al suyo particular. Lo ilegal parece saltar a la vista, pero serán los tribunales, los cuales lo establezcan. Inmoral y reprobable, lo fue, sin lugar a dudas son culpables del colapso del Sistema Público de Salud, de olvidarse cínicamente del 52.8 por ciento de guatemaltecos que viven pobreza y pobreza extrema. Son culpables de “distraerse” de la fundamental tarea de reducir el porcentaje de niños que sufrieron desnutrición crónica durante su gobierno (45.5%).

Rescatar el papel de la Fiscal General y el Comisionado Contra la Impunidad en Guatemala es sumamente importante para Tirios y Troyanos, ellos no son comunistas ni exguerrilleros, no están “conspirando” para tomar el poder o destruir el Estado; ambos juristas simplemente están cumpliendo con su mandato en el marco institucional del Estado guatemalteco. La justicia y la lucha contra el abuso de poder y la impunidad deben ser profundamente honradas y desprovistas de tintes ideológicos, nos jugamos el país.


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