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Algo más sobre el IGSS

La Ley Orgánica del IGSS (1946) es visionaria en cuanto al proceso de incorporación a la seguridad social. Le permite iniciar con los grupos “económicamente favorables” -por eso comenzó en el departamento de Guatemala y cubriendo accidentes- para ir extendiéndolo paulatinamente al resto de la población.

Igual amplitud le da en cuanto al modelo de financiación, pues puede aplicar el que estime más conveniente, en función de los beneficios que otorga.  En muchas ocasiones hemos escuchado a supuestos expertos que, por desconocimiento o mala intención, señalan que el IGSS tiene un sistema de reparto, pues esta palabra se asocia inmediatamente con hacer chinche de algo. El sistema de reparto consiste en obtener cada año, mediante las cuotas de los cotizantes, unos ingresos iguales o casi iguales a los egresos.

Ese modelo fue adoptado por muchos sistemas de pensiones de América Latina. Pero entraron en crisis cuando llegaron al momento que se redujo la relación entre cotizantes y pensionados, lo  que justificó, al amparo de la ola neoliberal, las reformas estructurales que llevaron a la privatización, comenzando en Chile, y la adopción del sistema de capitalización o ahorro individual. Cada quien obtendrá una pensión en función de las cuotas que pagó y por el tiempo que el fondo acumulado le alcance. Posteriormente, dada lo inicuo del planteamiento, los Estados se comprometieron a garantizar una pensión mínima.

Para el programa de Enfermedad, Maternidad y Accidentes (EMA) el IGGS aplica un sistema de reparto simple modificado que, además de cubrir los gastos ordinarios, busca crear una reserva para contingencias.  El programa de Invalidez, Vejez y Sobrevivencia (IVS) utiliza el modelo de “prima media escalonada”, que forma una capitalización parcial colectiva, en donde el fondo que es alimentado con las contribuciones de todos garantiza una pensión mínima a los beneficiarios, aun cuando muchos de ellos no hayan contribuido en una forma proporcional a la pensión que recibirán.  La prima es escalonada porque permanece fija por un tiempo -el máximo posible- y aumenta en la medida necesaria para mantener el equilibrio financiero.  Por eso se  dice que el IVS tiene asegurado el equilibrio para cierto número de años -actualmente para 2026- y luego requerirá un ajuste. Este puede ser en el número de años de cotización, en el monto de las cuotas o en la edad mínima para jubilarse, o una combinación de las tres.

El modelo del IGSS es similar al de la Caja Costarricense del Seguro Social (CCSS).  Dos expertos que participaron en la creación de la CCSS diseñaron el IGSS, y en Costa Rica tienen una excelente y casi universal cobertura de salud y más del 60% de los ocupados están afiliados al sistema de pensiones.

El problema del IGSS no es de diseño.  Es de administración.  Durante muchos años ha sido mal administrado y, en ocasiones, como durante el gobierno de Pérez Molina, sometido a un feroz saqueo, que provocó una baja considerable en la calidad de la atención.  Pero, como dijo Galileo, “y, sin embargo, se mueve”, y con todos sus problemas da una atención mejor que el sistema de salud pública y no se atrasa en el pago de las pensiones.  Por eso, en un artículo anterior -Rescatemos el IGSS- planteamos que el primer paso es sanear la administración.  El MP y la CICIG atendieron este clamor con la captura del gerente, parte de la predadora gestión de Rodríguez.  Pero aún falta mucha tela que cortar.

El problema del IGSS no es de diseño. Es de administración.

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