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Edward Hirst           

Las misiones espaciales nos emocionan. Al menos a unos, a los que nos gusta seguir los eventos espaciales. La reciente maniobra de inserción en órbita de la misión Juno en Júpiter se ganó los aplausos de sus seguidores en todo el mundo.  Fue el resultado de una cuidadosa planificación y diseño de la trayectoria de esta misión. Pero esta vez los aplausos deben ser más prolongados; los guatemaltecos nos tenemos que levantar y hacer una ovación. ¿Por qué? Porque el principal diseñador de esta misión es un chapín: Edward Hirst

Ciertamente el nombre no suena muy guatemalteco, pero es porque Edward es hijo de un piloto norteamericano y una dama guatemalteca. Edward estudió en la Universidad del Valle y luego se fue a EE. UU. a sacar ingeniería aeroespacial; trabajó para el proyecto Galileo desde el 19 de julio de 1993. Fue uno de cuatro personas en la misión de planificación y coordinación de extensión.

Desde su adolescencia Edward estuvo interesado en los aviones y naves espaciales. En su familia hay una buena cantidad de personas de aeronáutica y carreras relacionadas. Su abuelo fue uno de los primeros pilotos de líneas aéreas comerciales en volar regularmente en América Central.  También tuvo un tío que volaba aviones fumigadores en el sur de Guatemala. En sus vacaciones su tío lo llevaba a él y a sus hermanos a dar una vuelta. Su padre sirvió en la Fuerza Aérea de EE. UU. durante 23 años, antes de retirarse.

Edward es de los 70 y 80. Creció con Star Wars y Battlestar Galáctica. El primer vuelo del transbordador espacial influyó decisivamente en él cuando tenía 11 años. En 3er. grado le tocó hacer el ejercicio de escoger una empresa que proporcionara materiales gratuitos y escribirles para solicitárselos. Escogió una compañía llamada Jet Propulsion Laboratory de la NASA, porque era de cohetes y jets. Su sorpresa fue cuando recibió un montón de fotos de los planetas de regreso. El joven Hirst no sabía entonces que iba a terminar trabajando en el JPL.

Aunque en Guatemala no había ninguna universidad que ofreciera una carrera aeroespacial, decidió comenzar en la Del Valle y tomó cursos básicos de física y matemáticas. Investigó que en Austin había un departamento de Ingeniería Aeroespacial y se fue a estudiar allá. Su familia tenía las posibilidades económicas para mandarlo, pero él tuvo que estudiar muy duro. Le llevo tres años completar los requisitos.

Un factor clave fue que tenía que ser “multitarea”. Las empresas que buscan talentos aprecian la capacidad de hacer otras cosas además de ir a clase y estudiar. Edward estaba involucrado en el gobierno estudiantil, el periódico de los estudiantes, deportes y sociedades de honor. Además, trabajaba a tiempo parcial. Eso le ayudó a demostrar que era capaz de realizar bien su trabajo sin verse afectado por su vida fuera de él.

Un día recibió una llamada y fue invitado a JPL para una entrevista. Le fue bien. Aproximadamente un mes después, JPL le informó que tenían un trabajo para él. Su vida son las misiones espaciales y hoy está explorando Júpiter.


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