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¿Un sistema de justicia clasista?

Por años la crisis en el sistema de justicia guatemalteco se ha centrado en temas como el financiero y la falta de un presupuesto adecuado para la aplicación de la ley en todo el Organismo Judicial. También en los niveles de corrupción en las distintas instancias de los tribunales.

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Pero el dinero y la corrupción no son todo el problema de este poder del Estado. En entrevista que Siglo.21 sostuvo con Ronald Arango, diputado-presidente de la comisión de Derechos Humanos del Congreso, han salido a luz otros inconvenientes a los que, asimismo, debe ponérseles atención.

Arango habla de la desigualdad en los procesos. Y es directo cuando menciona que hay sectores a los que se les trata con privilegios, mientras que a otros se les manda al olvido, en espera de mejores tiempos para solventar sus problemas con la justicia.

Para la ley, parece entonces que hay guatemaltecos de distinto tipo y nivel. Algunos reciben prontitud y celeridad, mientras otros enfrentan el resultado de la sobrecarga que existe en los diferentes juzgados. A unos se les garantizan los procedimientos, mientras que a otros se les viola descaradamente el debido proceso.

Claras muestras de lo anterior, según Arango, son las constantes suspensiones de audiencias que no hacen sino extender los períodos de estancia de los capturados en lo que se denomina prisión preventiva. Y esto afecta a personas de diversos sectores, que van desde defensores de los Derechos Humanos hasta militares.

Es tan preocupante la situación, que muchos de quienes ahora están detenidos en condición de prisión preventiva, podrían tener el problema de que de recibir una sentencia condenatoria, muy probablemente podrían aplicarles una pena menor a la que llevan ya recluidos.

Y decimos que esto es preocupante porque en una situación similar se encuentran más de 3,500 guatemaltecos de escasos recursos que tienen la mala suerte de no contar con el dinero suficiente para contratar un abogado de alto prestigio que pueda agilizar el trámite de su proceso.

Y si el problema lo trasladamos a la cárcel, pues la coyuntura nos permite darnos cuenta con facilidad de las diferencias existentes. Mientras unos están hacinados en cárceles con condiciones infrahumanas, otros gozan de prebendas en centros carcelarios, hechos a su medida, para garantizarles su comodidad.

El país debe caminar pronto hacia la enmienda de estos problemas. Todos somos guatemaltecos y todos debemos ser tratados con las mismas circunstancias. Incluso los acusados de violar la ley, pues la aplicación de la justicia debe ser pareja sin importar a quién se procesa. Si la ley dice que es culpable y debe purgar una pena, deberá hacerlo igual que cualquier otro. Proceder de otra manera es mantener un sistema de privilegios que solo abona a la desigualdad y al descontento social.

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