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Todos debemos cumplir con la ley

Cosas veredes, querido Sancho, dijo el espigado personaje de Cervantes en su novela El Quijote. Y de verdad que hay cosas que parecen increíbles, pero ciertas al final. Esta semana, la Corte Suprema de Justicia (CSJ) anunció su decisión de suspender en su ejercicio profesional a 2,399 abogados y notarios, a quienes señala de haber incumplido con los requerimientos necesarios en su actividad notarial, lo cual conlleva retirarles el permiso para actuar en cualesquiera de los campos de su acción.

Entre otras de las causas por las que se tomó la decisión administrativa están que algunos de ellos tienen pendientes los pagos de multas y, en el peor de los casos, están siendo procesados por algún delito. Un ejemplo es el del ahora exabogado de Roxana Baldetti, Mario Cano, quien de defensor terminó siendo un acusado más en el caso Cooptación del Estado.

A él se suma también el abogado Francisco García Gudiel, a quien incluso se le retiró como defensor de Edin Barrientos, en el mismo caso, porque no estaba respetando una suspensión que en su momento le hiciera efectiva el tribunal de honor del Colegio de Abogados y Notarios, por haber faltado el respeto al tribunal de Mayor Riesgo A, dirigido por la magistrada Jasmín Barrios, en el caso que por genocidio se sigue contra Efraín Ríos Montt.

La ley es la ley y nadie es superior a ella. Eso es así y nadie puede rebatirlo. Por lo tanto, se trate de profesionales del área que sea, si cometen un delito o una falta, deben pagar conforme la ley lo establezca.

Pese a ello, el presidente del Colegio de Abogados y Notarios de Guatemala (CANG), Marco Antonio Sagastume, salió al paso de la medida y reclamó arbitrariedad de la CSJ. De hecho mostró su inconformidad porque los magistrados no hayan pedido la opinión del Colegio antes de ejecutar la medida. Pero, me pregunto, quién es el CANG para estar exigiendo que, nada más y nada menos, la Corte Suprema de Justicia le pida su opinión para aplicar la ley. Y menos aún, autonombrarse “los mejores aliados de la sociedad guatemalteca”, cuando la mayoría de nuestros males sociales han sido causados por medidas adoptadas por integrantes de este gremio.

Mis respetos a los buenos abogados y notarios, aquellos que cumplen a cabalidad con su profesión y su juramento. Pero aquí no puedo incluir a aquellos que juegan a la doble moral. Aquellos que a sabiendas de la culpabilidad de un reo lo defienden. Me digan lo que me digan, nunca estaré de acuerdo con que defiendan a asesinos, narcotraficantes, violadores, extorsionistas, falsificadores, ladrones, etcétera.

La ley se hizo para cumplirse, pero son los mismos abogados y notarios, quienes la retuercen, por ello es que no puedo estar de acuerdo con que vengan ellos mismos e intenten defenderse o ser cómplices en un tema por demás perjudicial para el país.

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