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Baja la edad de consumidores de drogas

Para ningún guatemalteco es un secreto el riesgo que corren nuestros jóvenes y niños en estos tiempos con el asedio al consumo de sustancias adictivas legales o no. Negar este problema es gravísimo error porque no nos permite informarnos ni tomar acciones como sociedad.

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Las drogas están cada vez más presentes en nuestro entorno, las estadísticas de La Oficina de Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, United Nations Office on Drugs and Crime), indican un aumento del consumo, además de un cambio de perfil de los consumidores; antes el consumo estaba en jóvenes de 16 a 17 años, ahora ya llega a los adolescentes de 15, según el Informe Mundial Sobre las Drogas UNODC 2015.

Los adolescentes y los jóvenes viven especialmente estos cambios. La adolescencia es un momento de experimentación, de descubrimiento, de búsqueda de la propia identidad dentro del grupo en relación con la familia. Los jóvenes buscan formas de afirmación e identificación.

La facilidad para acceder a las drogas, la transgresión a los valores, la curiosidad o la presión de grupo pueden inducir a su consumo. ¿Qué podemos hacer? se preguntan a menudo padres y educadores. A esta preocupación se añade otra: muchas de las ideas que tenemos de las drogas no  corresponden con la realidad de hoy. A continuación presentamos un análisis. 

Dependencia

Un temor que prevalece entre los padres es que los adolescentes que comienzan a experimentar con drogas crearán una dependencia. La Academia Americana de Psiquiatría Infantil y Adolescente señala que, si bien muchos adolescentes prueban las drogas por un corto tiempo y luego se detienen, algunos están más en riesgo de desarrollar una dependencia. Estos son los niños que están deprimidos o tienen una baja autoestima, los niños que no son populares o que no encajan con sus pares y aquellos con miembros de la familia que luchan con el abuso de sustancias. Observamos a padres de familia que caen en el consumo desmedido de alcohol y drogas, luego no se recuperan y el resultado es la desintegración familiar, situación que marcará gravemente al niño o adolecente del hogar.

Efectos físicos

El uso de drogas puede causar problemas graves de salud e incluso puede ser fatal. Las anfetaminas incrementarán la frecuencia cardíaca y causarán visión borrosa y dolores de cabeza. También pueden producirse alucinaciones si las anfetaminas se utilizan a largo plazo. La cocaína aumenta la frecuencia cardíaca y eleva la temperatura corporal, y el uso por primera vez puede ser fatal. Inhalar cocaína puede dañar el revestimiento de la nariz. Es una droga adictiva que puede resultar en la dependencia después de un solo uso. A esto se suma las bebidas alcohólicas y las anfetaminas que se distribuyen en las fiestas RAVE que han abierto el debate: ¿Es posible bailar hasta el amanecer sin consumir drogas de diseño?

La oficina de Naciones Unidas contra la Droga indica aumentó en el consumo en menores. FOTOS: ARCHIVO

La oficina de Naciones Unidas contra la Droga indica aumentó en el consumo en menores. FOTOS: ARCHIVO

Deterioro del juicio

Las drogas provocan que los usuarios tomen malas decisiones. Muchos fármacos ofrecen a los usuarios una sensación de invencibilidad, lo que puede llevar a un comportamiento peligroso. Las drogas y el alcohol también deterioran el juicio, por lo que una persona puede conducir de manera irresponsable provocando graves accidentes donde el abuso del consumo presenta cifras trágicas de fallecimientos, por otro lado en un estado de consumo la persona puede tener relaciones sexuales sin protección y dañar a otros con enfermedades de transmisión sexual.

Educación

El consumo de drogas también afecta el rendimiento académico. Los adolescentes que consumen drogas no pueden completar el trabajo requerido. Además, pueden tener problemas para concentrarse en clase o pueden faltar a la escuela. Muchos adolescentes que usan drogas pueden fallar a clases necesarias para graduarse,  muchas veces renuncian y ya no completan su educación primaria o secundaria.

Seguridad

Los consumidores pueden llegar a tal desesperación de consumo, que al no contar con los recursos económicos consumen otras sustancias como el thinner (disolvente de naturaleza orgánica derivado del petróleo) o pegamento que lo inhalan para sentir la sensación, pero en el peor de los casos se involucran en bandas que roban o dañan a otros para obtener dinero para comprar drogas y saciar su dependencia que cada momento se torna más degradante o agresiva.

Ley Contra la Narcoactividad

El Congreso de la República de Guatemala en decreto número 48-92, decretó la Ley Contra la Narcoactividad, (1992) que es de interés público para prevenir y sancionar las adicciones y el tráfico ilícito de drogas y con ello cumplir con la normativa jurídica establecida en los convenios y tratados internacionales ratificados por Guatemala, referido instrumento jurídico es parte fundamental para enfrentar de forma general y profunda el problema de la adicción y tráfico ilícito de drogas en el país. 

La Secretaría Ejecutiva de la Comisión Contra las Adicciones y Tráfico Ilícito de Drogas (SECCATID), depende de la Vicepresidencia de la República de Guatemala, se enmarca dentro del programa: “Educación para prevención del alcoholismo y la drogadicción”; el que tiene como objetivo la ejecución de las políticas diseñadas para la prevención y tratamiento de adicciones, desarrollando para el efecto actividades como: capacitación a maestros, estudiantes, líderes juveniles no escolarizados, padres y madres de familia; sensibilización a estudiantes, supervisores educativos, niños, trabajadores del sector público y privado y población en general; tratamiento ambulatorio a personas con tendencias adictivas a drogas; incorporación de centros de tratamiento a normas mínimas de atención y coordinación con instituciones nacionales e internacionales relacionadas en materia de prevención de consumo de drogas.

La SECCATID, con base en su mandato legal se orienta en dos ejes fundamentales: prevención  y tratamiento, cuyas acciones contribuyen al logro del objetivo estratégico, tiene un centro de tratamiento ambulatorio, para asistir a personas con problemas de adicciones. Lamentablemente esta oficina pública cuenta con un presupuesto de cinco millones al año, gasta el 70% en pago de salarios de profesionales y personal técnico y un 30% para programas de prevención, sin presencia en ningún departamento del país, sin recursos y sin apoyo estatal ya que el presupuesto no ha cambiado en los últimos 10 años, mientras que la población y el consumo sí. Para el tratamiento y la recuperación de consumidores en Guatemala se cuenta con centros privados que cumplen una función muy importante pero que con la creciente población de consumidores son ya insuficientes, sin que el estado tome este problema con la debida atención que se requiere.

Redacción: Roberto Garrido / colaborador
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