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Hace ya algunos años se les llamaba depurables a todo los diputado que se distribuían prebendas, negociaban coimas, hacían atentados entre sí, pero sobre todo garantizaban su reeleccion. Hoy de nuevo se han ido ganando la reputación de depurables. la mayoría de los actuales diputados. Hubo alguna esperanza en nuevos diputados de bancadas minoritarias. Algunos soñaron que pudieran demostrar al menos que eran dignos e incorruptibles. Ese sueño duro poco, se convirtió en pesadilla cuando los diputados autodenominados de la Dignidad, se convirtieron en indignos representantes de aquellos que creyeron en ellos y los votaron.

Aparentemente, les prometieron dirigir algunas comisiones, participar en algunas prebendas, pero sobre todo garantizarles su reelección. Este último aspecto incluye que con el partido Convergencia para la Revolución Democrática no lo conseguirían, ergo, se declararían independientes para poder así facilitar su inscripción y candidatura en otro partido. Llegarían, renunciarían y se convertirían en tránsfugas, lo que tantas veces criticaron. Harían espacio, ganarían popularidad y luego se venderían como rentables ante otra bandera, otro partido y no el que los propuso. La vanidad lleva a veces a pensar que no fue el partido que los cobijó, sino su gran prestigio personal y su arrasadora personalidad lo que los llevó a ganar un sitio en el Congreso. Se dice que el que ha volado bajo mucho tiempo se marea al subir las primeras gradas que sienten son las grandes alturas.

No queda nada de los principios que profesaron por estar en una componenda que los lleva a votar contra la voluntad de sus electores y del partido al que pertenecían. Es triste que no fueran leales consigo mismos y renunciaran al partido que los cobijó y se reelijan con el partido de su preferencia. Que los hay de todos los colores y sabores. Nadie ignora que la elección del presidente del Congreso se decidió por medio de negociaciones, en las cuales volaron sobre todos ellos los quetzales. Aparentemente, no los dólares, porque nuevamente fueron amenazados con cárcel algunos diputados por el embajador norteamericano. En estos momentos las fronteras ideológicas son inexistentes por carecer de ideología los partidos que tienen diputados. Los actuales partidos representados solo tienen intereses económico-electorales. Entonces cavaron su propia sepultura política.

Son nada ahora. Quienes los convencieron que dieran su voto por lo que llaman narcoplanilla no les darán cobijo en ese partido o alianza de partidos. Se les terminó la posibilidad de reelección que fue el norte que les llevó a ese suicidio político. Aparentemente, ni siquiera fue por dinero. Se regalaron por ofertas que seguramente les incumplirán sobre todo ahora que ya no se les considerará de la oposición de izquierda. No existe tal. Son los rosaditos que se venden o peor que se regalan al mejor postor. Nada queda en ese Congreso que no sea la nueva generación de depurables. Qué cara se paga la inexperiencia política. A veces los viejos zorros del mar convierten en fácil presa a los noveles diputados convirtiéndolos en uno más de ellos. ¿Por qué es así? Porque el sistema es el que corrompe, lo corrupto es el sistema, lo que hay que cambiar es todo el sistema colapsado.


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