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Las reformas constitucionales.

editorial

Durante la próxima semana, se continúa con la discusión de la iniciativa 5179 sobre la propuesta de reformas constitucionales, en las que el punto álgido de la misma es el sector justicia, en el cual se incluyen los cambios propuestos para el derecho indígena que ha generado mucha discusión, entre los defensores de los mismos y los que refieren que es una aberración a la ley.

Para el caso se hace necesario que se considere que una reforma constitucional debe ser plenamente consensuada y discutida por todos los sectores involucrados, a manera de no dejar afuera ningún elemento que genere discordia, favoritismo y/o exclusión, además que aun y cuando sean aprobadas por el Congreso, estas deberán ser corroboradas por la población mediante un referéndum. Por lo que el camino para su implementación y aprobación definitiva aún está muy distante si la mayoría de los 16 millones de habitantes de este bello país, la aprueban o imprueban.

Mucho se ha dicho y discutido al respecto en este matutino, se llevó a cabo una Mesa 21 con la participación de diferentes representantes de los defensores y los detractores de la referida propuesta, y como colofón de esta mesa de discusión, se concluyó que la proposición está inconclusa y difiere mucho de la realidad que necesita nuestro país para hacer valer el bien común que, en último caso, es el principal objetivo del Estado.

No se puede hablar de justicia cuando se crean los mecanismos para distorsionarla o ajustarla a intereses foráneos o de grupos emergentes que pretenden retorcer la ley a su sabor y antojo, dejando de lado el debido proceso que en Guatemala y cualquier parte del mundo debe prevalecer para mantener un sistema republicano de pesos y contrapesos que permita un adecuado procedimiento para la aplicación de la misma.

El Congreso debe considerar que su actual situación es deprimente y que de continuar prestándose a la realización de actividades y aprobación de leyes que permitan continuar con el estado de hacer cambios, para que nada cambie, les hundirá cada vez más en un desgaste que ellos mismos han generado y que a lo largo de su existencia se ha caracterizado por ser el poder del Estado más desgastado, y desprestigiado.

Ya es tiempo de considerar, señores diputados, que ustedes fueron electos por el soberano pueblo de Guatemala y que deben asumir responsablemente el papel para el que fueron electos, que es representarlo y no favorecerse de su posición, pues todo intento por continuar con el estado de calamidad en que se han imbuido es producto de su accionar y actuar, y son ustedes los únicos culpables de lo que suceda para mantener la impunidad y las prebendas que solamente a ustedes y no al bien común representan.

La historia los juzgará y determinará de la manera más dura su actuar y todo mal o bien que hagan es en esta tierra en donde se paga, no es necesario pensar que irán al infierno, pues políticos corruptos son los únicos responsables del averno, en el cual vive la mayoría de la población guatemalteca.

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