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Colapso de las oportunidades

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El estrecho margen de maniobra que nos heredó el fracaso en la instauración de la democracia, desde el fin del conflicto armado, requiere una negociación seria para salir del régimen de intervención en que vivimos. De manera equivocada se ha centrado la discusión en un pasado que confrontó a nuestra sociedad y que se manifiesta por la aparente discrepancia entre izquierda y derecha, que en el Congreso votan de manera homogénea, fortaleciendo así las estructuras que sostienen el estatuto. El objetivo debería ser el debate serio de los puntos centrales que en un mediano plazo nos conduzcan a la autodeterminación viable, política y económicamente.

Las resistencias a la intervención política se hacen desde grupos amparados por un falso nacionalismo y que sostienen un sistema que ha dejado de tener validez en un contexto mundial, aunque muestran su efectividad dado que han paralizado temporalmente las reformas del Estado. Si bien el orden global se sostiene en una economía de libre mercado, los estrechos espacios de la política se focalizan en abrir oportunidades a los grupos más desfavorecidos y al establecimiento de reglas que garanticen el ejercicio de los derechos humanos.

«Las resistencias a ala intervención política se hacen desde grupos amparados por un falso nacionalismo.»

Pero esta ecuación significa, entre otros, quebrar con privilegios de grupos que cobijados en leyes irracionales se enriquecen por la vía de la explotación, la evasión fiscal, la corrupción y la direccionalidad del presupuesto a favor de los intereses particulares. La actual agenda del cambio que lleva como temas de avanzada las reformas del sector justicia y acciones anticorrución liderada desde fuera con el apoyo de sectores  que lo hacen hasta donde no se ven afectados sus intereses. Hay grupos, por ejemplo, que declaran su respaldo a las medidas anticorrupción, pero están en desacuerdo en el cumplimiento del pago de impuestos, a la declaración del pluralismo del Estado guatemalteco o a la continuación de su relativa hegemonía en las comisiones de elección en diversos campos de la actividad económica y judicial.

Son grupos con poder que manifiestan su voluntad con las transformaciones, siempre y cuando ellos sigan manteniendo un sistema de prebendaso garantías injustificadas ante el quebrantamiento de la ley. Así se establece un círculo vicioso de nunca acabar: se justifica la intervención y se mantiene el enriquecimiento de unos pocos bajo un sistema político corrupto y con resultados que lamenta la mayoría de la población que vive o muere en la pobreza, o se anima buscar otros escenarios logrando con sus aportes desde el exterior contribuir a sostenerla economía del país.  Resulta obvio que la oposición a crear nuevas condiciones del país no está exenta de luchas y tensiones, pero bien  vale la pena, si realmente deseamos hacernos soberanos y tomar nuestras propias decisiones.

Los últimos acontecimientos en el Congreso y la inoperancia del Ejecutivo más bien exigen movilizarnos como ciudadanos, renovar el guarda ropa ideológico y discutir seriamente una agenda mínima de temas, que de sobra hemos discutido, pero que deben negociarse y hacerse valer, como lo son: a) Pluralismo jurídico e identidad intercultural del país; b) Pacto fiscal, priorización del gasto social y transparencia; c) Desarrollo rural integral; d) Empleo y seguridad social; e) Migración; f) Reforma electoral y participación ciudadana; g) Seguridad y justicia; h) Desarrollo económico sostenible;i) Recursos naturales y conservación ambiental.O aprovechamos la oportunidad o  será la historia de siempre.

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