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Ya no se puede confiar en nadie

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Los padres de familia generalmente llegan a tener mucha confianza en quienes suelen ser consejeros o dicen ejercer funciones religiosas. Pero en muchas ocasiones, el tener dicha confianza implica consecuencias graves como abusos o violaciones. Ayer fue capturado un pastor evangélico, en San Pedro Sacatepéquez, se le acusa de haber violado a una menor de 15 años. La víctima habría llegado con el pastor por la confianza que le tenía, y lo hizo sola. El religioso pudo estar cerca de la familia, y la menor confió, como pasa muchas veces, porque lo hace el resto de la familia.

Este fenómeno no solo se ha dado entre quienes dirigen iglesias evangélicas, también entre quienes dirigen iglesias católicas, donde algunos sacerdotes se han visto implicados en actos anómalos. Es importante que los padres de familia se den cuenta que no deben exceder su confianza en quienes de una u otra forma dan mensajes o discursos religiosos, porque hay casos donde se ha demostrado que dichas personas abusan de la supuesta jerarquía brindada por quienes pertenecen a dichas congregaciones. Se han conocido casos sobre pastores evangélicos que han violado, no solo a menores, sino a mujeres casadas. Todo ello se evidencia en la nota que hoy publica Siglo 21.

Sin duda, no se puede tachar de malos o violadores a todos los pastores evangélicos o sacerdotes católicos, habrá sus excepciones, pero lo que sí es evidente es que debe tenerse cuidado en dar mucha confianza a estas personas. Los padres deben cuidar bien a sus hijas e hijos, cuando van a las iglesias, aún más cuando visitan las residencias de quienes que se dedican a la religión. No se debe confiar mucho, siempre se deben tomar precauciones. En el caso de la violación de una menor, el mismo sucedió fuera del hogar, pero muchas veces se produce dentro del mismo círculo familiar. También dentro del mismo núcleo familiar suceden estos hechos, en donde se relacionan otros familiares cercanos, en muchas casos de jóvenes mujeres que se ven indefensas.

Se registran casos en donde los padres son los abusadores de sus propias hijas. Es importante alertar a nuestros hijos de las personas que están a su alrededor y no confiar ni en la propia familia, en muchas ocasiones, y peor todavía en personas ajenas al habitual entorno. Muchas veces se llega a confiar en las personas que se dedican a la formación educativa o religiosa. Es triste que estas personas, aprovechándose o utilizando una falsa creencia, abusen de mujeres que han confiado en ellos. Lo que sí es necesario es mantener la cultura de la denuncia, y esto se logra con una buena comunicación entre la familia, pero sobre todo no debemos permitir que hijos o esposas visiten en forma privada a gente que utiliza la religión como un mecanismo de convencimiento.

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