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No más cárceles, necesitamos educación y empleo

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Por: Luis Vásquez

En Guatemala estamos viviendo patas arriba, lo cual no es ajeno a la realidad existente en otros países, en mayor o en menor grado; como dice Zygmunt Bauman: “Estamos viviendo la modernidad líquida, Estados que no son fuertes, familias que no son estables y no tenemos empleo indefinido”. Estamos viviendo la aberración generalizada. En este contexto, la única forma de desarrollarnos como Nación, como Estado, es hacerlo de forma sostenible,  resolviendo de manera frontal y continua, como estrategia de Estado, todos los problemas que están plenamente identificados y expresados en los diferentes informes, nacionales e internacionales, en donde exponen fríamente la situación de Guatemala, como el último informe del PNUD presentado recientemente.

Producen náusea las propuestas y acciones planteadas por cualquier ministerio del Gobierno, concretamente la propuesta del Ministerio de Gobernación de construir más cárceles,  lo cual es intolerable.  Nosotros,  el pueblo de Guatemala, debemos organizarnos para oponernos con todos nuestros recursos a esa estúpida propuesta de construir una cárcel en el antiguo complejo recreativo de Guatel, ubicado en el kilómetro 21 carretera al Pacífico, en jurisdicción de Villa Nueva, cuyos vecinos  tenemos la única postura de oponernos rotundamente a la construcción de dicha cárcel; además, no es necesaria ninguna mesa de diálogo, porque no necesitamos dialogar sobre un punto muerto. Es intolerable y estúpido quitar un centro recreativo para construir una cárcel en un área de colonias, centros educativos, sedes universitarias, un hospital no inaugurado que es para los municipios cercanos, no para esa cárcel.

El ministro de Gobernación no puede imponer nada que afecte la seguridad, la integridad física, la vida y  la salud de la población, todos derechos humanos. El ministro no tiene la facultad para imponer nada, si quiere combatir la violencia, que contribuya desde el ministerio que dirige para realizar acciones y estrategias educativas y de generación de empleo, es lo único que va a ayudar como Política Pública al combate de la violencia y la delincuencia. No hace falta ser un experto para analizar el abuso de autoridad y la prepotencia del ministro de Gobernación, cuando dice: “la cárcel va, porque va”, como si él fuera el dueño de las propiedades, de las decisiones, de la posición, opinión y sentir de la población cercana al centro recreativo. Están violando claramente los derechos humanos a la recreación, a la seguridad e integridad de los vecinos, el derecho humano a la manifestación y a la libertad de expresión de la población. No necesitamos ninguna mesa de diálogo en donde se mediatice a los participantes, porque la única posición de los vecinos de Villa Nueva es que no se puede construir una cárcel en un área totalmente inconveniente, violando cualquier protocolo nacional e internacional para la construcción de un centro de prisión preventiva o de cumplimiento de condena. La Procuraduría de los Derechos Humanos está siendo parte en esta confabulación, al sentarse a dialogar en esa inútil mesa, comprometiendo totalmente su mandato.

A la vez, llama mucho la atención el porqué la Policía Nacional Civil, dependiente directa del Ministerio de Gobernación, no actuó en contra de los disturbios ocurridos en la sexta avenida de la zona 1 capitalina, el pasado 10 de noviembre, cuando se estaba destruyendo flagrantemente bienes públicos y municipales, ante la vista de todos, pero sí envió al grupo antimotines, lanzando bombas lacrimógenas y actuando con violencia en contra de los manifestantes, adultos mayores, niños, mujeres y hombres, todos vecinos del centro recreativo de Guatel, en donde el ministro quiere construir la controversial cárcel. Juzguen ustedes qué está pasando.


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