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Gobierno habla de nuevo sobre impuestos

Impuestos

Recaudación   Ampliar la base tributaria,  e iniciar los impuestos selectivos

El vocero presidencial, Heinz Hiemann, informó el pasado viernes, que el objetivo de retomar una reforma fiscal era aumentar la recaudación y ampliar la base tributaria. El Ministro de Finanzas, Julio Héctor Estrada, expuso, por su parte, la necesidad de una reforma fiscal y el incremento de los ingresos tributarios. Los tributos en Guatemala, son altamente controversiales, por dos razones básicas, la primera, por una reducida base tributaria y la segunda porque el gobierno, sistemáticamente, no hace un uso priorizado ni eficiente de los recursos recaudados, en las áreas de mayor importancia que son: Salud, Educación, Seguridad e Infraestructura.

En lugar de que más de un 54% de los fondos del Presupuesto de cada año vayan a pagar los pactos colectivos y salarios de la burocracia estatal, casi la totalidad debería de ser invertido para fomentar las condiciones de desarrollo de los guatemaltecos en nuestro país. Se necesita ampliar la base tributaria para que todos los guatemaltecos aportemos nuestra parte de los impuestos, también es necesario, reducir y eliminar las exoneraciones tributarias que actualmente existen para los sectores educativos, productivos y religiosos. Para que todos juntos, sin excepciones, contribuyamos al desarrollo de Guatemala. Analistas de los centros de investigación estiman que las exoneraciones a groso modo suman el monto de Q16 mil millones al año. Elusión, evasión y sector informal Según los cálculos de la Superintendencia de Administración Tributaria, SAT, en el 2015 el Gobierno dejó de recibir en impuestos, Q11 mil 960 millones en Impuesto de Valor Agregado, IVA, un 34.2% del estimado que calcula debía cobrarse por la SAT,  y al sector informal, que no tienen forma de cuantificar, realmente. El Ministerio Público, y la Fiscalía de Delitos Económicos, indica que el sector informal es donde se vende la mayor cantidad de productos de contrabando, un 75%; o que hay negocios que venden la mercadería, pero no la facturan. Solo en cigarrillos de contrabando los estiman en Q15.9 millones en dos años, de 2013 a 2015.

Los impuestos saludables

Los gobiernos y los economistas ahora hablan de un tema de moda, los impuestos saludables que buscan modificar los patrones de consumo de productos y servicios que le provocan posibles daños a la salud de las personas que habitualmente los ingieren o utilizan. Entre los productos altamente cuestionados están: los licores y bebidas alcohólicas, las bebidas carbonatadas y energizantes, los tabacos y los alimentos con altos porcentajes de grasa trans o polisaturadas, que forman parte de la comida denominada chatarra. Todos estos productos inciden en enfermedades fatales como la diabetes, obesidad, hipertensión, enfermedades del corazón, y cánceres de pulmones o derrames.  Se estima que prevenir éstas enfermedades (optativas porque los que consumen estos productos y alimentos los eligen y adquieren), tanto para los individuos como para los servicios públicos de salud es mucho más barato que tratar las consecuencias de esta larga lista de enfermedades.

El Instituto de Nutrición en Centroamérica y Panamá, INCAP, estima que 3 de cada 10 guatemaltecos, sufre de obesidad, 27.5% en 2009. En 2010, se estimaron que un 52% de 18 millones de afectados por diabetes, provenían de Centro y Latinoamérica.

Tasas a los impuestos no han variado

Muchos de los productos ya tienen impuestos directos que funcionan, pero no se han ajustado sus porcentajes para que los precios igualen el promedio de América Latina y el Caribe o alcance las recomendaciones de la OMS y el Banco Mundial sobre el tema. Esperanza Cerón, directora de Educar Consumidores de Colombia, organización que apoya los impuestos saludables, dice que “los impuestos saludables tienen un impacto generacional vital sobre la salud pública, es un tema de responsabilidad de los tomadores de decisiones con las futuras generaciones para prevenir una pandemia mundial de enfermedades no transmisibles que mata a 3 de cada 5 personas”.

La Organización Mundial de la Salud, OMS, quien ratificó que el impuesto a las bebidas carbonatadas, es la medida más costo-efectiva para desestimular el consumo. 28 países han implementado los impuestos a las bebidas carbonatadas y los impuestos sobre los productos de tabaco protegen a la población de más bajos recursos y a los jóvenes, ya que gran cantidad de los productos y alimentos no solo son perjudiciales para la salud sino crean adicción en sus consumidores.

Baja consumo de bebidas carbonatadas

A un año de que la ciudad de Berkeley, California, implementara un impuesto de $0.01 centavo por onza de refresco, el consumo de bebidas azucaradas disminuyó 21 por ciento, revela un estudio publicado en la revista American Journal of PublicHealth.


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