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Sin alianzas no salvaremos el país

NUEVO

GuilleEl lodo les llega ya hasta las narices, pero aún no hay manera que la sociedad se indigne lo suficiente como para demandar responsabilidad y posibilitar la constitución de una nueva mayoría.  La hidroeléctrica Puntilá financió y apoyo abiertamente a Jimmy Morales en su campaña y ahora, colmado de vicios legales, recibe del Ministerio de Ambiente y Recursos Naturales (MARN) la autorización para poner en marcha su proyecto. Toda una transgresión, pero en aras de los negocios personales nadie se mueve para evitarla.

En el Congreso, los traficantes de beneficios y negocios ilegales muestran con cinismo y desfachatez su apoyo a Blanca Stalling y a su colega Julio Juárez, como parte de su macabra decisión por impedir la recuperación de las instituciones. Ella, quien entre otras marrullerías abiertamente ha intentado presionar a un juez para salvar a su corrupto retoño, y el diputado por Suchitepéquez de quien hay claros indicios sobre su participación en el asesinato de dos periodistas.

En la CSJ, como denunció la magistrada Morales de Sierra, la mayoría de sus miembros se pliegan a proteger a Luis Rabbé desestimando uno de los pedidos de antejuicio y, para seguir favoreciéndolo, nombran a Gustavo Dubón como juez pesquisidor de otro proceso, habiendo votado favoreciéndolo en el primero. Para ello, lo hacen desaparecer del acta del proceso en el que participó. güizaches al extremo, con triquiñuelas pusieron de presidenta a quien en público y sin mantener la neutralidad necesaria ha defendido al jefe del Ejecutivo y sus militares.

Las Stalling, Ovalle y demás efecenistas actúan ya con la mayor libertad y desparpajo, como hace apenas unos meses lo hacían con el Patriota y su Lider. Escondidos tras falsos nacionalismos, usan los cargos públicos como fuentes de enriquecimiento ilícito. Entendiendo la política y la justicia como  negocio privado, desesperados se han volcado a intentar detener las agujas del reloj y, con la pasividad y hasta complicidad de otros parece que lo están logrando.

«Cada uno quiere llevar agua a su molino, aunque sea a cuentagotas.»

No hay en los demás actores la claridad necesaria para actuar y movilizarse unitariamente contra estas lacras. Cada uno quiere llevar agua a su molino, aunque sea a cuentagotas, acusando a todos los otros de ser igual a los corruptos y autoritarios simplemente porque no piensan, visten y actúan como ellos. Los micropartidos, con sus minibancadas, prefieren las migajas que el bloque corrupto les tira a construir efectivamente amplios frentes con visiones novedosas. Con una presidencia de comisión, sumada a jefatura de bloque inexistente tienen ya para, felices, mantenerse en sus soliloquios.

Atrapados en el discurso antiliderazgos que el poder económico ha venido estimulando desde hace más de una década todos critican a todos, nadie es digno de confianza para impulsar alianzas puntuales y temporales. Todos los demás son malos, se afirma desde las diferentes esquinas y mesas de café. Pero puestos a actuar los diferentes líderes y actores prefieren bajar la cerviz y mirar para otro lado, con tal que les mantengan sus pingües beneficios. De esa cuenta, del CSU a los colegios profesionales, pasando por oenegés y agrupaciones étnicas, juveniles, apostólicas, etc. prefieren mantener “su pureza” a mezclarse con los otros, pensando más en salvaguardar sus intereses de hoy que en la responsabilidad pública con el futuro del país. Nadie quiere sumar si no está a la cabeza. Todos quieren reformas y controles pero que no les afecten a ellos en sus personales y gremiales intereses.

Destrabar los aldabones que cierran todas las puertas de la equidad y el desarrollo exige no solo una sociedad movilizada sino disposición a las alianzas clasistas, étnicas, generacionales e ideológicas, pero parece que en este archipiélago de robinsons nadie quiere se quiere aproximar a otras islas, mucho menos ser Viernes. Todos adoran sus islas personales, donde creen practicar la pureza de sus dogmas y que los otros se les sumen, pero mientras cual anacoretas se creen santos, puros e inmaculados, la Guatemala real, la de la pobreza y la inequidad se hunde sin remedio. Los enemigos son los que controlan y manipulan el poder, pero parece que es mejor dejarlos allí, porque sirven de pretexto para mantenerse en el aislamiento autoproclamándose incólumes.

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