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El escándalo de la carne brasileña podrida que se exportaba al resto del mundo

Su carne llega a 150 países y representa más del 7% de sus exportaciones, pero un nuevo escándalo está sacudiendo los cimientos del país y pone en serio riesgo el futuro de su economía. Brasil afronta una situación crítica tras las revelaciones de la Policía Federal que confirman la adulteración y el ‘maquillaje’ de la carne bovina y aviar en mal estado por parte de varias empresas, entre ellas las dos principales cárnicas del país, JBS y BRF.

La investigación ha durado dos años y ha involucrado a más de 1.000 agentes en uno de los casos más controvertidos que ha tenido que enfrentar Brasil en el último siglo. Los empleados de las principales cárnicas brasileñas adulteraban con productos químicos carnes que estaban podridas o en condiciones no aptas para el consumo y sobornaban a funcionarios del Ministerio de Agricultura para que dieran su aprobación.

Usaban ácido ascórbico para disfrazar el color y mejorar el aspecto de la carne e inyecciones de agua para aumentar el tamaño del pollo. En el caso del primero se cree que es cancerígeno. También modificaban las fechas de caducidad.

Pese a que estas prácticas no ocurrían de manera generalizada, las autoridades han confirmado que en 21 de las 4.837 plantas (6 de ellas para exportación) que hay en Brasil se hacían estos procedimientos ilegales que no solo se limitaban al mercado local, sino también al exterior. De hecho los investigadores relatan que un cargamento con salmonella que Europa devolvió, fue aprobado por uno de los funcionarios corruptos para ser consumido en el país.

Como no podía ser de otra manera y teniendo en cuenta que Brasil es el primer exportador del mundo de carne de vacuno y de pollo, estas revelaciones han tenido consecuencias inmediatas en los compradores.

De momento la Unión Europea (uno de los principales clientes) ha confirmado que suspende las importaciones hasta que se aclare el escándalo. China, Chile y Corea del Sur han optado por el mismo camino y no se descarta que en las próximas horas haya más ejemplos.

Brasil ha tomado medidas firmes para intentar detener lo que se puede convertir en un terremoto para su economía. Y es que el país sudamericano necesita seguir exportando carne, especialmente en un momento en el que sus finanzas están en una situación complicada y en recesión. Su comercio supone unos 12.000 millones de dólares anuales para las arcas brasileñas.

Hasta ahora han sido detenidas 38 personas por las prácticas ilegales, mientras que se han emitido 27 órdenes de captura contra empleados públicos, entre los que hay varios fiscales sanitarios que aprobaron productos que claramente no se podían consumir. Además el Ministerio de Agricultura ha despedido a 33 funcionarios.

Mientras tanto el Gobierno intenta minimizar el impacto y el presidente Temer ha invitado a los embajadores de países de la Unión Europea, China y Estados Unidos a cenar en un restaurante de carne asada para mostrar que no hay ningún problema. Sin embargo, el escándalo sigue avanzando y resulta difícil pensar que Brasil vaya a salir indemne de una controversia tan grande.

Con información de:  Yahoo Noticias

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