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TV…Internet: Niños y no tan niños

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Estuve en unas conversaciones sobre el influjo de la TV e internet en niños y otros.  Parten de que, la poca oferta de programas para niños en la television provoca que éstos vean programas no aptos para su edad. Y no hay que olvidar que según un reciente estudio, los niños pasan diariamente 4 horas y media viendo programas en la televisión.

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De hecho, la población infantil ve abundante TV en todo el mundo, Y esto implica que el tiempo que destinan a otras actividades recreativas disminuye, lo que repercute en ellos de manera negativa. Además, la mayoría de niños entre 4 y 12 años ven programas que no son apropiados para su edad.  Es importante para los padres dedicar tiempo para saber qué están consumiendo los hijos.

Y no sólo es tema de la televisión, sino de Internet; porque según el informe Kids TV Report, cuando un niño cumple doce años ha estado más de un año viendo la televisión y dispositivos de internet.

En otra línea conexa, una encuesta en Estados Unidos (ZENIT.org) mostraba que los padres están muy preocupados por lo que sus hijos ven en televisión. Más del 80% de los encuestados quieren que los medios de comunicación controlen su contenido en violencia, sexo, consumo de drogas, palabras groseras. El 90% de los padres tienen reglas caseras para la televisión; pero hacían un llamamiento a los medios de comunicación para que ayuden a proteger a sus hijos, Y opinan que esos medios pueden y deben hacer más.

Sin duda los modernos medios de comunicación, televisión incluida, han contribuido a un mayor desarrollo de jóvenes y menos jóvenes: sabemos mucho más. Aunque también basta ver con ojos críticos algunos programas, mirando los valores que transmiten, para matizar lo anterior.

Porque esos medios no pueden olvidan el peso que la televisión tiene en la formación de los jóvenes de todos en realidad-, y consiguientemente influyen en la familia y en la sociedad. A esto contribuye el transmitir publicidad que explota y reclama los bajos instintos y exalta una visión falseada de la vida; lo que obstaculiza el mutuo respeto, la justicia y la paz; o al presentar como normales situaciones familiares escabrosas, exaltando modelos de vida ajenos a los valores éticos sobre los que debe basarse la sociedad.

Podemos concluir con unas valiosas opiniones del jefe de Psiquiatría del Hospital Gregorio Marañón, que opina que ver la televisión no es dañino para los muchachos, «siempre y cuando vean programas adecuados a su edad» «Lo que no se puede hacer nunca es abandonar al niño frente a la televisión para que no moleste».

Por otra parte, los psicólogos y pedagogos se manifiestan más partidarios de «limitar» que «prohibir» “No hay que tenerles miedo a las nuevas tecnologías”. La contrariedad viene cuando el muchacho extravía el contacto con la realidad. Y esto es responsabilidad de todos. Ciertamente los padres deben tener conciencia clara de su obligación de fiar los hábitos de los hijos. Cuando hacen uso prolongado de la televisión, como una especie de niñera electrónica, renuncian a su papel de educadores de sus hijos. Y no podrán quejarse después de cómo les ha educado esa niñera.

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