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El discurso del Presidente

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Editorial

El discurso (del latín discursus) es un término que refiere a tendencias de elaboración de un mensaje mediante recursos expresivos y diversas estrategias. Para comprender el discurso es necesario tener en cuenta el contenido presentado (tema), el contexto donde es producido, y los elementos expresivos, que pueden tener diversas funciones. Referencial, si está dirigido hacia el contexto; persuasivo o connotativo, si el propósito es influir en el receptor; metalingüístico, si está en función del código; de contacto, si está centrado en establecer comunicación con el receptor; y poético, si el mensaje se representa como signo artístico.

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El análisis del discurso es una praxis que se desarrolló en los años 1960 en la antropología, la lingüística, la sociología, la filosofía, y la psicología. Más tarde, también lo hizo en otras disciplinas como la historia, el estudio de la comunicación y el psicoanálisis. A partir de esto, algunos autores han logrado definir el concepto discurso de distintas formas; por ejemplo, para Foucault, los discursos son un material del que parte el análisis de lo social y de lo histórico. El sujeto hablante queda excluido, no es este quien dota al discurso de realidad y sentido, sino que son las prácticas discursivas que crean los objetos y sujetos; mientras que, para Ricoeur, el discurso se concibe como una dialéctica de proposiciones y referente. Él piensa que en un texto existen varios sentidos, y estos dependen de la subjetividad del sujeto, quien asumen un papel de intérprete frente al texto. Por otra parte, Benveniste define al discurso como la aplicación concreta del sistema lingüístico, cuando este queda a cargo o es asumido, incluso transformado, por el locutor en su acto de habla; el discurso para él es un modelo de comunicación.

El día de ayer durante la 73 asamblea general de la Organización de las Naciones Unidas ONU, dió su discurso el Presidente Constitucional de la República de Guatemala, en el cual dió a conocer la posición del gobierno guatemalteco en relación con el actuar de la CICIG, pero más enfáticamente el actuar del señor Iván Velásquez Gómez, las reacciones no se hicieron esperar, inmediatamente salieron al ataque los netcenters de los FARISEOS que han POLITIZADO LA JUSTICIA Y JUDICIALIZADO LA POLÍTICA.

Es lamentable que aún y cuando se ha ido destapando toda una cloaca en la gestión de la CICIG y el Ministerio Público durante el mandato de la señora Thelma Aldana, teniendo las pruebas contundentes de la corrupción que han protegido y de la que ellos mismos se han beneficiado, los borregos que los siguen aún les crean; también vale la pena hacer mención que cada día son menos sus seguidores, pues muchos al descubrir la verdad se han quedado desencantados, por haber confiado en falsos profetas.

En El Siglo celebramos la actuación y la decisión del señor Presidente en relación a poner un alto a las arbitrariedades del señor Iván Velásquez, no porque estemos de acuerdo con la corrupción como dicen los aliados de la izquierda pink, gucci o ligth, sino porque el poder corrompe y el poder absoluto corrompe absolutamente, y fue lo que le pasó al NON GRATO, pues se endiosó de tal manera que perdió el rumbo, y se creyó omnipotente y omnipresente.

Es tiempo de dar vuelta a la página y que todos los guatemaltecos en unidad granítica trabajemos por una NACIÓN JUSTA LIBRE Y SOBERANA.

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