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En el día del niño

#TanmiTnam

La Organización de las Naciones Unidas ONU, desde hace más de sesenta años declaró la necesidad de que los pueblos dedicaran un día al año para reflexionar sobre el bienestar de los niños del mundo entero.  La experiencia de la humanidad acerca de las guerras entre países, ha dejado sufrimiento y dolor en la vida infantil.  Para la infancia no es agradable ver morir a sus padres, quedarse huérfanos o ver morir a la hermanita  por la escasez de servicios públicos.

A raíz de tanto sufrimiento, la ONU al declarar el día del niño, recuerda a todos los países del mundo de la importancia de hacer esfuerzos para fomentar la comprensión entre las niñas y niños de todo el planeta. El esfuerzo por la plenitud de vida de la infancia debe reflejarse en indicadores de políticas públicas de educación, salud, seguridad y recreación. Es dar paso a la expresión de que las niñas y niños son los responsables de construir el futuro de los pueblos sobre lo que hoy aprenden y viven.

En Guatemala, tenemos que reconocer las dificultades que actualmente viven las niñas y los niños, entre las que mencionamos violencia intrafamiliar por diversidad de motivos, paternidad irresponsable, violencia callejera sin límites y posibilidades de enrolarse en grupos cuyas prácticas van en contra de  las leyes del país. Niñas y niños que pertenecen a pueblos indígenas, están sumidos en la pobreza porque no existe apoyo para salir de esta condición que se ha mantenido por muchos siglos. Esta población sufre las consecuencias del analfabetismo tanto en su lengua materna como en el idioma oficial por falta de cobertura total de la educación escolar en  los niveles preprimario y primario, viven el sufrimiento de papá o de mamá cuando son discriminados en las instituciones públicas de educación, salud, justicia y en contextos de creencias religiosas. Es doloroso reconocer que gracias a la educación escolar con pensamiento y práctica coloniales cierto porcentaje de la infancia de pueblos originarios ha perdido su idioma materno  y sufren crisis de identidad.

Niñas y niños de Guatemala, se exponen a la escasez y mala calidad de servicios públicos por efectos de la corrupción, hay comunidades que solicitan por años la construcción de escuela y asignación de docentes,  escuelas con sobrepoblación escolar pero con pocos docentes debido a traslados como efecto de prácticas del tráfico de influencias, deficiente alimentación escolar porque el uso de los recursos oficiales no siempre tiene el control adecuado en el nivel local, escasez de materiales educativos por el poco presupuesto para la formación escolar de la infancia a nivel nacional.  Las niñas y niños del área rural aprenden a migrar porque todo escasea en la familia y en la comunidad. Se migra para las grandes ciudades del país, a veces solo o en compañía de papá y de mamá. Las condiciones en las ciudades llevan a muchos a ser mendigos por el resto de su existencia.

Todas y todos sabemos que el futuro deseado es consecuencia de la atención que deberían recibir las niñas y los niños de Guatemala:  inversión pública en educación desde la preprimaria hasta la universidad, carreras intermedias y profesionales con alta competencia que lleven desarrollo a todas partes del país, servicio de salud en cada comunidad local, justicia inmediata, recreación y  becas para los más necesitados.  Tener presente que la infancia necesita de una buena dosis de comprensión, acompañamiento, ternura y el uso de un lenguaje lleno de admiración y cariño. La infancia debe tener modelos de referencia del liderazgo honrado y responsable.


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