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Estudios de protestas académicas y la corrupción en la academia

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#Catarsis

Recientemente la academia se ha visto envuelta en un escándalo a gran escala sobre el fraude de los estudios sobre la resolución de reclamos. Tres académicos realizaron el estudio titulado: «Estudio de protestas académicas y la corrupción en la academia», sometiendo 20 estudios falsos a las revistas académicas más prestigiosas, cuyos estudios son revisados por “expertos” en la materia antes de ser aprobados y publicados. Siete de ellos ya han sido publicados y otros cuatro aprobados para publicación, lo que comprueba la poca legitimidad y validez de muchos estudios que publican estas revistas y que parecen estar designados para validar ideologías y agendas políticas, alejándose del método científico y búsqueda de la verdad.

Lo más terrible es que estos estudios por lo general son la fuente que utilizan periodistas, estudiantes universitarios y políticos. Los medios noticiosos están siendo alimentados por falsedades y los responsables son nada más y nada menos que los académicos. Y los políticos también recurren a estos estudios para generar políticas públicas, ¡con razón no hay forma que se den los resultados deseables!

Muchas de estas falsedades han sido enfrentadas y desmentidas por la ciencia, como es el caso de la relación entre la vacunación y el autismo. Cuyo autor, tuvo que reconocer públicamente que había mentido y su licencia para ejercer la medicina fue revocada, pero el daño estaba hecho. Muchos padres hoy día optan por no vacunar a sus hijos basados en una mentira, poniendo en riesgo a millones de personas inocentes.

Los tres académicos, James Lindsay, Helen Pluckrose y Peter Boghossian, autores de «Estudios de protestas académicas y la corrupción en la academia», nos dicen en la introducción: «Algo malo sucedió en las universidades, especialmente en ciertos campos dentro de las humanidades. La erudición se basa cada vez menos en la búsqueda de la verdad y más en la atención a reclamos sociales que se han establecido firmemente y los cuales ya son prácticamente dominantes dentro de estos campos. Sus académicos acosan cada vez más a los estudiantes, administradores y otros departamentos para que se adhieran a su cosmovisión. Esta visión del mundo no es científica y no es rigurosa. Para muchos, este problema se ha vuelto cada vez más obvio, pero faltaban pruebas sólidas. Por esta razón, los tres hemos pasado un año trabajando desde adentro de lo que consideramos como la parte intrínseca de este problema.» *

Uno de estos documentos, publicado por una revista académica, afirma que los incidentes de los perros fastidiándose en los parques se pueden tomar como evidencia de la “cultura de la violación” entre humanos. Otro, titulado «Nuestra lucha es mi lucha: el feminismo solidario como respuesta a la interseccionalidad derivada del neoliberalismo y el feminismo por elección»*, el cual reformula y altera parte del texto del libro «Mi lucha» de Adolfo Hitler, Es a mi criterio el más absurdo y el más alarmante, —aún no ha sido publicado, su estado es “revisar y volver a enviar”, lo que significa que no fue rechazado, sino que puede ser mejorado. Es un “enfoque feminista de la pedagogía”, que propone “reparaciones vivenciales” como correctivo para estudiantes privilegiados, que incluye: sentarse en el suelo, usar cadenas o ser abusado verbalmente. Los revisores hicieron notar que los autores se arriesgan a explotar a los estudiantes desfavorecidos al cargarlos con la expectativa de enseñar sobre el privilegio.

Las críticas a estos académicos no se han hecho esperar, así como los aplausos. Es obvio que sean criticados por quienes se están aprovechando de estas revistas y publicaciones académicas para manipular a la población y forzarnos a aceptar su agenda política e ideológica. Este escándalo los perjudica grandemente y pone en entredicho a los estudios académicos, y seguramente más personas dentro de la academia se animarán a disentir y alzar la voz cuando vean un engaño. Académicos como el canadiense Jordan Peterson no han dejado de alertar sobre el secuestro de las universidades, las cuales han dejado de ser centros de enseñanza para convertirse centros de adoctrinamiento. Pero otra cosa es que la academia como tal pierda totalmente su credibilidad. Estamos en la era de «El fin justifica los medios» y si para probar nuestro punto e imponer nuestra forma de pensar a los demás debemos validar mentiras o al mismísimo diablo, o como Lindsay, Pluckrose y Boghossian nos demuestran, validando al mismísimo Adolf Hitler, todo es aceptado con tal de que los demás piensen como nosotros.

La próxima vez que alguien le presente un estudio académico sobre todo en el tema humanístico como una prueba fehaciente, cuestiónelo, verifíquelo y busque más información al respecto ya que hay grandes probabilidades de que sea una mentira.

*La traducción es mía.

TEXTO PARA COLUMNISTASandra Hernandez | El Siglo
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