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Educación, innovación tecnológica y su impacto socioeconómico

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El interés creciente por los procesos de innovación en los países y universidades en sus programas de formación profesional privilegian la formación para el desarrollo de las políticas tecnológicas pues esto es una manera significativa para mejorar la cantidad y calidad de la educación y la producción nacional. Un excelente ejemplo es la reforma educativa llevada a cabo en los Estados Unidos hace unos años. Se centró en la calidad y el nivel académico. Lo que puede observarse en las competencias esenciales que definieron para la formación profesional, laboral y ética. Estas son: 1- preparación académica para leer y entender textos complejos de manera independiente. Redactar con eficacia, obtener y presentar conocimientos mediante la integración, comparación y síntesis de ideas. Y, 2. preparación académica en matemáticas para resolver problemas que impliquen un contenido de gran relevancia en relación con las prácticas matemáticas. Resolver problemas que signifiquen un contenido adicional y de apoyo. Expresar un razonamiento matemático al elaborar argumentos matemáticos. Resolver problemas de la vida real, ocupándose de lleno en el modelado (Informe  2012, Massachusetts).

Si comparamos a Estados Unidos con otros países, según la investigación de Riemers y Chung (2016), en relación a la temática de las competencias educativas para el siglo XXI. En México éstas son: a) comunicar ideas  con claridad, interactuando en diversos entornos  culturales, incluso en un idioma diferente como el inglés, b) desarrollar argumentos basados en la interpretación de la evidencia, incluyendo la aportada por los demás… i) utilizar la tecnología para comunicarse, recopilar información y crear conocimiento. En Chile definieron como competencias: abstracción y generación de conocimientos, pensamiento sistemático. Experimentación que conlleva a aprender a aprender. Comunicación, trabajo colaborativo. Resolución de problemas y manejo de la incertidumbre y adaptación al cambio.

No cabe duda de que la educación científica y tecnológica no ha sido la prioridad para el desarrollo de los países latinoamericanos si comparamos lo señalado hasta aquí. Las diferencias entre ellos son significativas. Y demuestra porqué la revolución tecnológica fue originada e incubada en Estados Unidos. En América Latina en los últimos diez años se han incrementado las políticas y formación educativa en el ámbito científico y tecnológico. Se ha tratado de fortalecer la innovación pues el nivel que ha alcanzado el desarrollo tecnológico global impone retos a la sociedad del conocimiento para quienes la generación de saberes es el hilo conductor del desarrollo tecnológico y sobre todo de la innovación para garantizar una mayor y mejor productividad y competitividad. Ejemplo de ello es la tecnología de las cosas.  Para nuestros países incorporarnos a este proceso es importante pues la competitividad es la que acorta la distancia entre sociedades desarrolladas y sociedades en vías de desarrollo. En la práctica se traduce en lograr una mayor inversión en investigación y desarrollo.

Ampliando sobre innovación, es definida como cualquier modo de hacer las cosas de modo distinto. Son los cambios introducidos en la organización de los procesos productivos que han ido desde la producción en fábricas hasta los grandes almacenes. Lo cual constituye una auténtica innovación en la producción y en el conocimiento. Para los países  latinoamericanos los cambios han venido desde afuera, pues de lo contrario su desarrollo científico- tecnológico no les permitiría relacionarse con la direccionalidad y el impulso de la ciencia y la tecnología a nivel mundial. En América Latina la Secretaría Técnica para el Impulso  de la Ciencia y la Tecnología  REMYCIT definió como prioridades: 1- la innovación, 2-la formación y educación de recursos humanos, 3-la infraestructura nacional de calidad y 4-el desarrollo tecnológico. Este Plan de Acción, aprobó el documento Hacia la Visión 2020-2025 titulado Ciencia, Tecnología e Innovación para las Américas; cooperación hemisférica para la competitividad y prosperidad en una economía del conocimiento. Su declaración de objetivos se centra en lograr prosperidad para las Américas en una economía del conocimiento mediante el uso de la ciencia, la tecnología y la Innovación aplicadas (CTI) y de una cooperación hemisférica más efectiva. Entre los pilares transversales se establecieron: a) innovación inclusiva, b) participación y liderazgo de las mujeres y c) colaboración con el sector privado, académico, la sociedad civil y otros actores sociales, incluidas las comunidades.

También innovación consiste en desarrollar una cultura basada en la tecnología que fomente la inclusión, el emprendimiento y el pensamiento creativo en la sociedad y de los sectores académico, público y privado.  Innovar significa introducir modificaciones en la manera de hacer las cosas, para mejorar el resultado final, que facilite que los productos y procesos enteramente nuevos, o sustancialmente mejorados técnicamente, puedan llegar a usuarios potenciales. En el Proyecto MODELTEC “La planificación del desarrollo tecnológico, el caso español” Pavón y Goodman sostienen que la innovación es un proceso. Es un conjunto de actividades inscritas en un determinado período de tiempo y lugar que llevan a la introducción con éxito en el mercado, por primera vez, de una idea, en forma de nuevos o mejorados productos, procesos, servicios o técnicas de gestión y organización.

La innovación hace posible transponer metodologías y enfoques tomados de otras disciplinas. Permite una creación científica más amplia y original generando actitudes más integradas a las demandas sociales. Es necesario impulsar cambios que orienten las actividades de investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación a la generación de conocimiento científico, resolución de problemas nacionales, transferencia de tecnología y fortalecimiento de la productividad.

Y finalmente se tiene que tomar en cuenta que La UNESCO explicó en su estudio “Replantear la Educación” (2015), que la humanidad se enfrenta a nuevos horizontes del conocimiento. A un aumento espectacular de la conectividad por internet y la generalización de los dispositivos móviles. La conectividad digital puede aportar muchos beneficios en materia de salud, educación, comunicación, ocio y bienestar. Los progresos de la inteligencia artificial, las impresoras 3D, la recreación holográfica, la transcripción instantánea, los programas informáticos de reconocimiento de voz y de gestos no son más que algunos ejemplos de las novedades que se están experimentando. Las tecnologías digitales están transfigurando la actividad humana, desde la vida cotidiana a las relaciones internacionales, desde el trabajo al ocio, y están redefiniendo múltiples aspectos de la vida privada y pública.  A su vez también ha logrado avances importantes en las neurociencias y en el ámbito de la robótica que ya anuncia aspectos fundamentales para las sociedades.

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