Home > Columnas > Iván Velásquez fue una mala pesadilla… La certeza jurídica es y debe ser nuestra realidad principal

Iván Velásquez fue una mala pesadilla… La certeza jurídica es y debe ser nuestra realidad principal

#Desde Mi Trinchera

.

La crisis política y falta de certeza jurídica en la que vive Guatemala, se asemeja a un bote de basura… Hemos permitido que personajes que como “güizaches de lujo “trabajan al servicio de organizaciones terroristas de izquierda, que, aprovechándose del dolor y la pobreza de la mayoría de guatemaltecos, lucran y engordan sus chequeras, ¡al fin lo que son…grandes parásitos! Las organizaciones que se autonombraron “defensoras de los guatemaltecos” bajo el título de “Sociedad Civil” (me pregunto ¿si no soy miembro de la fundación Mirna Mack, CUC, CODECA, GAM, etc. entonces seré un animal sin la capacidad de raciocinio?), estén por encima de la Constitución.

Es imposible seguir permitiendo que los magistrados de la Corte de Constitucionalidad, que en teoría son los encargados de interpretar nuestra Constitución Política, se coloquen por encima de los legítimos poderes del Estado, convirtiéndose en un supra poder, muy por encima de la misma Constitución de la República de Guatemala. En un legítimo Estado de Derecho, es inadmisible que un grupo minoritario, pero fuertemente económico, con intereses políticos e ideológicos, sea beneficiado con resoluciones y ordenes ilegales, emitidas desde la misma Corte de Constitucionalidad, violando los derechos básicos, independencia de poderes al usurpar funciones que no le competen.; para que la Institucionalidad del país sea fuerte e imparcial, se necesita que sus normativas sean eficientes al aplicarlas con objetividad, y así con esto evitar que sean distorsionadas o manipuladas las regulaciones y resoluciones que emiten las diferentes Cortes y órganos jurisdiccionales del país.

En Guatemala desde hace un tiempo la Constitución tiene nombres en lugar de artículos, nombres tales como Helen Mack, Rigoberta Menchu, Daniel Pascual, Claudia Lissette Escobar Mejía, Jordán Rodas, Thelma Aldana, sin hacer falta los tentáculos de la aun nefasta y por ahora presente CICIG, comisión violadora de nuestra Constitución y soberanía, que llego a consolidarse en un Estado ilegal dentro de nuestro mismo Estado. Ahora resulta que una administradora de empresas como Helen Mack puede dirigir, mandar, decidir qué es lo legal y jurídicamente correcto, resulta que es una experta en derecho constitucional, ahora puedo pensar que la carrera de leyes no vale nada, que el poder Legislativo es un sueño, una piñata para reventar al gusto de  cualquier sector y que no vale un céntimo, como poder dentro de este engañoso y fornicado Estado; vuela mi mente y me hace suponer que todos esto nombres antes mencionados forman en apariencia “una estructura ilegal” , una del tipo sediciosa y golpista que cree estar por encima de las leyes constitucionales y ordinarias, y que pueden pasarse llevando las opiniones de expertos Constitucionalistas, ex Constituyentes, que se mueren por integrar su propia Asamblea Nacional Constituyente y moldear el Estado bolivariano con el que amanecen y duermen soñando.

En resumen, la izquierda y otros sectores oscuros sienten, como poco a poco se les va terminando y oxidando su maquinita para fabricar dólares y euros, donde engranajes desajustados luchan por seguir caminando, aprovechándose de la coyuntura y apoyo de organizaciones extranjeras, han hecho de nuestras leyes y nuestro sistema de justicia la más sucia cloaca, o simplemente la fábrica ideal para amansar fortunas.

Si seguimos aceptando que unos pocos quieran ilegítimamente y sin ningún derecho representarnos, seremos cómplices de la desgracia y miseria, que personajes bien identificados con nombres y apellidos quieren tomar el poder a cualquier precio, usando principalmente la desinformación y el engaño. Todo traidor, apátrida y mercantilista de la política los tenemos que ubicar en el lugar que merecen estar, y ese es únicamente la cárcel.

Tengo la certeza que muy pronto Guatemala saldrá avante y que el imperio de la verdad, libertad, respeto a nuestra Constitución y sobre todo a Dios se impondrán y volverá a brillar el sol como jamás antes se ha visto. Para septiembre del 2015 escribía un comentario en una página que funde para la opinión y el debate político, lo vuelvo a traer a la actualidad con el deseo que esas palabras nos hagan reflexionar sobre lo que necesita y añora nuestra amada Guatemala…

“Hablamos que no podemos contra la corrupción nosotros mismos, hablamos que somos incapaces de dirigir los destinos de nuestra nación, y pedimos a una Comisión extranjera que lo haga por nosotros, celebramos sus éxitos y rogamos su permanencia, resignados porque nos resignamos hacer unos inútiles para defender nuestra justicia, porque preferimos regalar nuestra dignidad a recapacitar y una elección de nuestras autoridades con madures electoral.

Para los que clamaron por una democracia hace tantos años, y aún siguen pidiendo que se consolide, les cuento que hemos tenido ya 29 años de vivir en ella, y la corrupción, el crimen organizado y la violencia superan por creces en porcentajes altos en comparación con los regímenes militares, antes de la mal llamada era democrática. En lugar de haber socavado los cimientos de civismo, nacionalismo y amor por la patria, los hubiésemos impulsado, si a los niños de esos tiempos les hubiéramos inculcado y fomentado valores cívicos, por medio de programas y actividades tales como los ya desaparecidos “lunes cívicos” como ejemplo, habríamos creado una plataforma esplendorosa, como base para que ahora ya de jóvenes tuviesen conciencia y madurez al emitir su voto y elegir a nuestras autoridades, aún más pudiesen participar en partidos políticos de una forma comprometida con Guatemala y no anteponiendo intereses partidarios o personales como actualmente sucede.

Aún hay tiempo para empezar de nuevo, la solución y salvación nacional, no es una comisión internacional, no lo es un extranjero inspirado en ideologías caducas e interesas oscuros, tampoco lo es aceptar que escupan nuestra soberanía abriendo las puertas a la injerencia e intromisión en asuntos que son competencia exclusiva de los guatemaltecos. Civismo y nacionalismo impulsados desde la niñez, bajo un aparato educativo fortalecido, efectivo y agresivo, donde se inculque respeto, probidad, igualdad de derechos, pero sobre todo el cumplimiento de nuestras obligaciones, compromiso y lealtad en defensa de nuestra soberanía.

No esperemos que el remedio nos lo den en la boca, y peor aún… no vaya ser que la cura por comodones, resulte siendo para nuestro presente y futuro un veneno lento y mortal.”

TEXTO PARA COLUMNISTA
.
.