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Reflexionando sobre nuestra Existencia

#Emunah

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Hay una frase muy famosa que dice “el alumno supera al maestro”; en muchos casos esto es muy acertado, pero no hay lugar a duda que nunca podremos superar al hombre mas grande de todos los tiempos: Jesucristo, el Gran Maestro. No importa cuán talentoso, creativo, inteligente o independiente seas, no puedes competir con quien te creó.

Uno de los objetivos de la Biblia es explicar el origen y propósito de la vida; pero muchas personas sienten que la misma no satisface esa búsqueda interna a los grandes misterios del origen y la existencia del ser humano. De ahí que muchos busquen respuestas en otra parte, ya sea en la religión o grupos de espiritualidad, en la ciencia, o en distintas corrientes filosóficas, como el humanismo, el nihilismo y el existencialismo.

El ser humano siempre ha anhelado conocer más de si mismo, y en su búsqueda ha llegado a creer que él es un ser superior. Algunos consideran que pueden mejorar su vida a través de su propia persona. Otros creen que la mente puede crear la realidad y por lo tanto si la mente es controlada, uno puede controlar su propio destino y ser dios. Quienes han tratado de igualarse a Dios o bien desafiarlo, se han llevado un fiasco ya que la vida una y otra vez les ha recordado que Dios es único.

La realidad es que nacemos, crecemos, vivimos un tiempo en el planeta Tierra y morimos. Los seres humanos somos finitos, y nunca podremos ser Dios. Necesitamos a alguien más grande que nosotros que pueda guiarnos y revelarnos nuestro propósito aquí en la tierra.

Por naturaleza el ser humano tiene la necesidad de llenar una necesidad espiritual y la tendencia de adorar algo. Es justamente esta necesidad la que nos lleva a hacernos preguntas sobre la vida y nuestra existencia: ¿Por qué existo? ¿De dónde vengo y hacia dónde voy? ¿Cuál es el significado de la vida? ¿Por qué tanta maldad o sufrimiento?

Si echamos un vistazo a la ciencia, a las diversas religiones y a los diferentes pensamientos filosóficos encontraremos algunas de las respuestas a tales interrogantes. Sin embargo, si conscientemente buscamos satisfacer esas interrogantes a través de la Biblia encontraremos una respuesta que logrará satisfacer esa necesidad espiritual por completo.

La Biblia enseña que Dios creó los cielos y la tierra, el mar y todo lo que está en ellos y afirma que todo ser viviente fue creado por Él dándole la capacidad de reproducirse según su género. Entre la multitudinaria gama de la creación, la más especial y maravillosa para Dios es el ser humano, su obra maestra, que fue creado a su imagen y semejanza y con la eternidad de Dios implantada en sus corazones o alma.

Sin lugar a duda el hombre tiene eternidad en su alma y la Biblia revela que Cristo murió para rescatar precisamente el alma de las garras del infierno para ofrecerle vida eterna. Si el alma no fuera eterna, entonces ¿Por qué Cristo murió por nuestra salvación? Eso se debe que a pesar de que nuestros cuerpos físicos mueren, el alma del hombre no muere porque su esencia es eterna. Esa parte eterna es precisamente la que Jesús vino a salvar.

Es importante recordar que esta eternidad no es como la de Dios. Dios es el único verdaderamente infinito, porque la biblia afirma que Dios no tiene principio, ni fin porque Él es el Gran Yo Soy y existe por siempre. Nosotros fuimos creados precisamente por el Dios eterno, así que tenemos un principio (un origen) y por lo tanto tenemos límite en el espacio o en el tiempo.

Juan 15:5 afirma “El que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer”. Así como una semilla que no se planta nunca germinará y dará fruto, nosotros fuera de Dios nunca lograremos nuestro verdadero propósito y nuestro destino. El ser humano necesita de Dios porque contiene parte de su esencia. Y esa es la parte que el ser humano a través de su historia, lejos de Dios, muchas veces ha tratado de satisfacer sin éxito.

Después de tantos avances científicos como tecnológicos, y de tantas teorías y filosofías que han saturado nuestro mundo, aún seguimos sintiéndonos, en cierta forma, con un vacío. Los seres humanos hoy en día todavía siguen meditando sobre las mismas preguntas: ¿Quiénes somos?, ¿Por qué estamos aquí? y ¿Hacia dónde vamos?

La Biblia tiene la repuesta “Reconoced que Jehová es Dios; Él nos hizo, y no nosotros a nosotros mismo”. La Biblia tiene respuesta sobre nuestro origen, el propósito asombroso e inspirador para el cual fuimos creados, y el destino sublime y potencial de toda la humanidad. Por lo tanto, no procuremos colocar a Dios en un sitio de nuestra vida como un adorno o accesorio más, sino que coloquemos nuestra vida en Él.

Fuera del sistema de Dios el ser humano perece, porque Jesucristo es el camino, la verdad y la vida. Él es nuestra fuente de vida, y sólo Él tiene palabras de vida eterna que pueden sanar nuestra tierra para crecer fuertes y dar el fruto correcto. Solo a través de Su Palabra hallaremos respuesta a nuestras preguntas existenciales y asimismo saciaremos nuestra necesidad espiritual porque es por Él por quien existimos.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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