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LEY QUE PROMUEVE EL TURISMO O POLÍTICOS QUE NO ENTIENDEN DE ECONOMÍA

Mañana entran en vigencia las reformas a la ley que “promueve” el turismo interno. Las intenciones expuestas por los legisladores en el decreto original consisten en fomentar el  turismo local bajo el supuesto que “buena parte de la economía puede generarse con la constante afluencia de los turistas, ya que ocupa uno de los principales lugares como actividad económica, por lo que es necesario promover el turismo de los coterráneos que redundará en beneficio de las comunidades”. Aún con su pésima redacción, quedan claras las intenciones de los legisladores de intervenir en la actividad económica, privilegiando al turismo sobre otros usos alternos de los recursos, bajo el supuesto que mediante esta ley se producirán beneficios para las comunidades.

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La reforma recientemente aprobada por el congreso consiste en que si uno de los asuetos contemplados en el decreto cae en día sábado o domingo, se gozará el día lunes inmediato siguiente. Anteriormente solo se “corrían” los asuetos que caían en los días martes, miércoles o jueves, ya  sea al lunes anterior o al viernes siguiente. El objetivo de esto es crear fines de semana “largos” con el ánimo de fomentar el turismo local.

A priori, podría decirse que el efecto de la legislación en su esquema original es positivo o al menos neutro. Ello debido a que únicamente se sustituye el goce del asueto de un día hábil por otro; el asueto del martes se goza el lunes y el del miércoles o jueves se goza el viernes. Esto no incrementa el costo para las empresas de reconocer a sus empleados el asueto con goce de salario y de alguna forma crea un incentivo para que las familias aprovechen los fines de semana largos.

Se debe reconocer que existen muchas empresas que operan únicamente de lunes a viernes, no así sábados y domingos, y que la modalidad de los salarios que pagan es quincenal o mensual, de manera que en el salario se incluye en forma implícita el pago de los días de descanso o asueto que no se trabajen, entiéndase sábados, domingos y asuetos, incluidos lógicamente asuetos cuando caen en sábados o domingos y no se gozan, todo de conformidad con la legislación laboral.

Con esta reforma legislativa, cuando el asueto cae sábado o domingo, se goza el día lunes. Esto tendrá un impacto negativo para las empresas que operan bajo la modalidad antes descrita, ya que ahora se les incrementa el costo de trasladar el asueto de un día que hubiera sido inhábil a un día hábil.  Este costo se incrementa de la siguiente manera. Primero, cuando el asueto caía en día inhábil, no se afectaba la productividad de la empresa, ahora que se correrá para un día hábil las empresas perderán la productividad de ese día debiendo absorber el costo, incrementando el costo de la productividad laboral en ese día en 100%. Segundo, en los casos en que las empresas no puedan dejar de operar, ya sea porque no pueden interrumpir su producción o suspender los servicios que prestan y se requiera que los trabajadores laboren esos días lunes (a los cuales se corrió el asueto y que normalmente hubiere sido laboral), deberán pagar ese día como tiempo extraordinario, incrementando el costo de la productividad laboral de ese día en 250 %.

Cabe preguntarse entonces si se justifica incrementarles los costos laborales a las empresas en ciertos asuetos hasta en un 250% bajo el supuesto de fomentar el turismo. Y si acaso llegase a verse algún incremento favorable a la actividad turística con base en este privilegio, en el fondo no serían más que rentas económicas producidas a expensas de una enorme cantidad de empresas e industrias en todas las demás actividades económicas que deberán absorber los incrementos en sus costos y las pérdidas de eficiencia en la producción. Y digo algún incremento porque es absurdo pensar que habrá incrementos significativos en el turismo local cuando las condiciones económicas actuales de los trabajadores no les permiten darse estos lujos, precisamente por tanta legislación que obstaculiza y castiga las inversiones que generan fuentes de empleo y coadyuvan a incrementar los salarios reales. En un país donde asesinan impunemente a trabajadores de proyectos que contribuyen al desarrollo del país, y donde alrededor del 75% de jóvenes que se incorporan a la población económicamente activa no encuentran un empleo satisfactorio, no deberían los políticos evaluar con seriedad el impacto económico de las políticas que proponen; y no deberíamos los ciudadanos dejar de simplemente creer en sus nobles intenciones.

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