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LA MALDICIÓN DE LA IZQUIERDA 1944- 2018

Es 1949, el Ministro de la Defensa es el Coronel Jacobo Arbenz “el soldado del pueblo”, y la Presidencia de la República de Guatemala la dirige el Presidente Juan José Arévalo “el Chilacayote. Ante la impotencia de la izquierda comunista guatemalteca en ganar limpiamente las elecciones que se aproximaban, donde necesitaban colocar a su títere Jacobo Arbenz, deciden asesinar al Coronel Arana, autor y ejecutor real del movimiento cívico militar del 20 de octubre de 1944, además virtual candidato ganador a la Presidencia que relevaría al socialista Juan José Arévalo. Jacobo Arbenz Guzmán con la plena autorización del Presidente Arévalo, giran las órdenes para este vil y cobarde asesinato y que en lo particular es el origen del conflicto armado que desangro nuestro país por décadas.

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La revolución del 20 de octubre entre sus logros cabe resaltar del 1944, el haber permitido el uso de ciudadanos guatemaltecos, como ratas de laboratorio, con el consentimiento y autorización del Presidente Juan José Arévalo, cientos de ciudadanos fueron infectados intencionalmente de enfermedades venéreas como la sífilis y gonorrea, entre los elegidos resaltan prostitutas, enfermos mentales y soldados, todos ellos utilizados en experimentos efectuados por los EEUU;  increíblemente ante éste caso guardan silencio y se hacen de la vista gorda los defensores de derechos humanos y admiradores de  estos personajes nefastos como Juan José Arévalo y Jacobo Arbenz Guzmán.

Lo asesinatos de los que no estaban a favor de la política de instauración de la República Popular de Guatemala, al estilo de una Cuba, Venezuela, Bolivia o Nicaragua estaban a la orden del día; el Coronel Francisco Javier Arana era un militar de línea, no de  Escuela, gozaba de un carisma y disciplina que lo llevo a ser considerado uno de los militares más exitosos de su época , un campechano que dirijo y fue Jefe de las Fuerzas Armadas de Guatemala predicando con el ejemplo, alguien que para llegar a tener ese grado militar tuvo que venir desde abajo como tropa, adaptándose a  la dureza y rigor de los cuarteles militares de ese tiempo, lo cual solo soportaban hombres de carácter, comprometidos con  su país; ser militar de línea o de Escuela no hace la diferencia dentro del Ejercito, la excelencia la define su la lealtad , el honor y el sacrificio que corre por la venas y la voluntad de sacrificar su vida al servicio de su patria.

El 18 de Julio de 1949 al filo del mediodía, era asesinado el Coronel Francisco Javier Arana y sus acompañantes a su paso por el puente de la Gloria en Amatitlán, en una emboscada planificada por él Ministro de la Defensa Coronel Jacobo Arbenz Guzmán, ataque en la que participaron miembros del PGT que se movilizaban en el carro de la esposa del mismo Arbenz. Ese mismo día en horas de la tarde oficiales leales al Jefe de las Fuerzas Armadas que se levantaron tras su muerte, bajo engaños de dialogo son también asesinados, entre ellos el Mayor Víctor M. Archila. Jefe de tanques de la Guardia de Honor acribillado con una ráfaga de ametralladora, también resultando gravemente herido el Coronel Juan Francisco Oliva primer Jefe de la Guardia Honor en los sótanos del Palacio Nacional quedando con impedimento funcional permanente en ambos brazos.

De esa manera terminaba la vida del Coronel Francisco Javier Arana, uno de los líderes del Golpe de Estado del 20 de octubre de 1944, miembro del triunvirato que tomo el poder al derrocar al General Ponce Vaides, el posible candidato presidencial ganador, que hubiese competido por la presidencia junto a su esbirro Coronel Jacobo Arbenz Guzmán.

Luego del asesinato del Coronel Arana, Jacobo Arbenz Guzmán se convirtió en el  Presidente de la República, títere de la causa comunista al rodearse por personajes como Mario Silva Jonama, Alfredo Guerra Borjes, Manuel Fortuny, Alfonso Solórzano Martínez, Carlos Manuel Pellecer, Guillermo Toriello, fundadores del Partido Comunista de Guatemala (PGT) ; Arbenz pese ser un militar egresado de la Escuela Politécnica y abanderado de la misma, se convirtió en un traidor a la patria e instrumento del comunismo internacional, su paso por la Presidencia de la República plagado de escándalos, como las escandalosas orgías que organizaban dentro del Palacio Nacional  donde él y sus Ministros, se acompañaban de prostitutas y  heroína, que se servía a diestra y siniestra,  también se debe recordar que en el gobierno del Presidente Coronel Castillo Armas, se tuvo hasta que pagar una deuda que el Presidente Arbenz había adquirido en nombre del Estado de Guatemala con una de las más exclusivas Joyerías de New York,  por la compra de joyas a la salvadoreña de su esposa, esto claro con dinero del pueblo. Este era Jacobo Arbenz y su equipo despiadado que gobernó el país en la mal llamada “primavera revolucionaria”, se recuerdan los nombres de esbirros a su servicio en la Guardia Civil, tales como Cruz Wer, Archila, Rosemberg, ellos eran los que se encargaban de torturar y asesinar a los elegidos en las listas proporcionadas por el PGT y la Presidencia de la República contra cualquiera que osare oponerse a la amenaza roja que azotaba nuestro país.

“Que no le digan…que no le cuenten”, solo existe una sola verdad y no es la retorcida, la manipulada y comprada, la que han difundido los verdaderos esbirros y asesinos del pueblo de Guatemala, esos que dejaron semillas de odio, resentimiento y venganza comunista, y que hoy para un 2018 siguen sacando las garras para asaltar el poder y convertirnos en un Estado sin respeto a la propiedad privada, sin civismo, ni normas morales, un Estado sin la base fundamental del mismo que es Dios nuestro padre celestial

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