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Soy sobreviviente de cáncer de mama

En el año 2001 me di cuenta que tenía un bultito en mi mama derecha.  Asustada y sin saber qué hacer, se lo comenté a una compañera de trabajo, quien me aconsejó ir con un profesional de la medicina.  El ginecólogo, me confirmó la existencia de una masa. Con un examen clínico me exteriorizó que la masa no tenía síntomas de ser cáncer de mama porque no había secreción amarillenta en el pezón, tampoco tenía el pezón retrotraído, ni piel de naranja, ni vascularización alimentando la masa; indicios que de ser positivos, son anuncio de cáncer de mama.

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Tiempo después fui sometida a una biopsia por escisión en el Instituto Guatemalteco de Seguridad Social –IGSS- y la patología dio negativo para cáncer, por lo tanto me quedé tranquila pensando que el problema de salud ya había pasado.

Sin embargo, esa calma se vio interrumpida, porque de nuevo sentí nuevos bultitos y luego de insistir con los médicos especialistas, ordenaron efectuar una serie de exámenes diagnósticos.  Con un ultrasonido mamario se confirmó la aparición de otros nódulos.

La consulta con el especialista se aplazó unos tres meses, tiempo suficiente para que los nódulos se unieran y crecieran tanto que formaron una masa de unos 10 centímetros.

Del cirujano oncólogo que practicó la biopsia escuché la palabra fatal: “cáncer”. Me resistía en aceptar el diagnóstico, visité a muchos oncólogos con la esperanza que me expresaran que no era cáncer, pero al final, uno me dijo: “Ya no siga visitando más oncólogos. Usted tiene cáncer, sino empieza pronto su tratamiento, se va a morir.  Tiene una ventaja y una desventaja: La ventaja es que es joven y no tendrá problemas para resistir el tratamiento.  La desventaja es que en las personas jóvenes, el cáncer es más agresivo, así es que debe apresurarse”.

Con un panorama obscuro y desolador, empecé a navegar por esta experiencia que me sigue marcando hasta hoy, pero más de forma positiva que de forma negativa.

Durante el tratamiento me aferré a Dios con todas mis fuerzas, así como a mi familia. Le pedí al Creador que me concediera vida para ver crecer a mi hijo y mirarlo realizado en todos los aspectos de su vida.  Esa cercanía, me accedió estar con “actitud positiva” durante todo el tratamiento, porque tenía la confianza que “Dios hace las cosas perfectas”.  En tiempo menor del tratamiento estipulado, me proporcionaron la noticia que el cáncer estaba en fase de rescisión y que ya no era necesario culminar todos los periodos de quimioterapia previstos.

Hoy ya tengo más de 16 años de ser una sobreviviente de cáncer de mama y puedo decir con certeza que cáncer es sinónimo de lucha y no de muerte.  El cáncer ha forjado mi carácter guerrero, porque me ha enseñado a no claudicar ante el dolor ni detenerme ante los obstáculos.   Ser sobreviviente, me hace ver la vida desde otra perspectiva, ser más humana y empática, y me ha concedido crecer espiritual, personal y profesionalmente. La experiencia además provocó en mí, el deseo de lograr nuevas metas y de ayudar a otras personas que estaban en mi misma situación.

Junto a otros pacientes de cáncer, formamos en el año 2003, la Asociación Guatemalteca “Héroes de Esperanza”, de la cual tuve la oportunidad de presidirla por 4 años.  Así como la ocasión de unirnos en una red de pacientes con otras asociaciones de enfermedades crónicas y degenerativas para velar por nuestros derechos y para que al cáncer se le preste la atención que merece.  Trabajamos en impulsar un proyecto de ley que permitiera visibilizar a personas que sufren enfermedades crónicas y degenerativas, pero que no tienen cobertura social.

En lo personal y profesional, Dios me ha concedido todos mis anhelos.  Alcancé el trabajo que tanto aspiré, el cual a pesar de los altibajos en salud, lo efectúo con mucha pasión. Sigo estudiando para ser una mejor profesional cada día y así seguir sirviendo a mi país y a las personas.  Desde hace varios años,  escribo en este medio de comunicación social. Hoy, se me continúan abriendo puertas, con lo que Dios me ha demostrado que efectivamente “sus planes son perfectos” y que hay vida después del cáncer, pero que eso no significa que no luchemos contra este enemigo silencioso.

Por eso, como sobreviviente de cáncer de mama y en este día internacional de la lucha contra el cáncer de mama, efectúo un llamado a mujeres y hombres, (el cáncer de mama no es exclusivo de las mujeres)  que luchen contra el cáncer desde ya, consumiendo una dieta sana y equilibrada, ejecutando actividad física regular y visitando al médico anualmente para detectar tempranamente cualquier anomalía. ¡Recuerde que la detección temprana, es vivir!

 

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