Home > Columnas > Día de los muertos

Día de los muertos

#Emunah

.

El 1 y 2 de noviembre de cada año se celebra en Guatemala el Día de Todos los Santos o Día de los muertos, con el objetivo de rendir homenaje a los que ya no están con nosotros, pero aún forman parte de nuestra familia en nuestra mente y corazón.

Esta celebración está llena de muchas tradiciones: las deliciosas comidas típicas, las visitas a los cementerios, las flores de colores, los barriletes gigantes, entre otros. Algunos guatemaltecos inclusive incluyen un altar casero para las ánimas, con la foto de sus familiares fallecidos y otros decoran sus casas con flores.

En esta fecha especial se degusta el exquisito fiambre, el dulce de ayote, de coco, de mollete, de papaya, y el atol blanco, por mencionar algunos. Asimismo, se realiza una exhibición de hermosos coloridos barriletes gigantes con diseños geométricos en Santiago, Sacatepéquez el 1 de noviembre. Algunos barriletes más pequeños adornan los cielos volando con los vientos de noviembre que caracterizan esta época del año.

Según el concepto de muerte, es la expiración de la vida, el final de un ser vivo creado a partir de un nacimiento que deja de tener signos vitales. En la antigüedad tenía lugar cuando el corazón dejaba de latir y el ser vivo ya no respiraba. En nuestros días, los corazones artificiales reemplazan los corazones biológicos y una persona puede seguir con vida a través de un respirador artificial.

La “muerte” siempre ha sido temida por los seres humanos y es un tema controversial. Más allá de la biología, existen diferente filosofías, creencias y posturas religiosas sobre la muerte. Para algunos es el fin de la existencia, mientras que para otros es un viaje por distintos cuerpos (reencarnación), y para varios es el comienzo de la vida eterna.

La muerte es el ineludible destino de todo ser. Una realidad que es vista de tantas maneras en todo el mundo. La cultura occidental la ve con temor, y procura no hablar tanto de ella porque se transmite la cultura del apego. Sin embargo, en otras culturas el tema de la muerte está tan presente en la vida misma, que se acepta que nacemos, crecemos y morimos. Por ejemplo, en México el día de los muertos se ha convertido en fiesta nacional.

Cada civilización ha inventado formas felices, tristes o indiferentes de expresar o mitigar su dolor, ante el fallecimiento de un ser querido. En Africa el Lumbalú se canta, se llora, se baila frenéticamente y se alaba al muerto, que está presente. La vela dura 9 días, y si al muerto se le honra bien con este rito, consigue traspasar esa frontera al mundo de los muertos y no se queda en la casa familiar.

Según la visión budista, la muerte física es necesaria ya que la vida es eterna y atraviesa sucesivas encarnaciones, para perfeccionarse hasta llegar a ser un ser puro espiritual. Al hindú no le preocupa la muerte, ya que considera que es eterno, y su objetivo es escapar de la existencia terrestre para pasar a otra forma de existencia, que es esencialmente espiritual.

Para los cristianos morir significa la separación del cuerpo físico y alma, por lo que implica el final de la vida física pero no de la existencia. El alma será juzgada por sus obras, más sin embargo serán salvos aquellos que depositaron su fe en Jesucristo, ya que Él es el único camino a la vida eterna.

En Juan 14:6, Jesús le dijo: Yo soy el camino, la verdad y la vida. Nadie viene al Padre, sino por mí.”  Hechos 4:11-12 recalca que “en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” 2 Timoteo 1:8-10 asegura que “Jesucristo es nuestro Salvador, no conforme a nuestras obras, sino según el propósito suyo y por su gracia…venciendo la muerte y sacando a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio”.

En contraste con muchas filosofías y creencias expuestas brevemente en este artículo, el cristiano sabe que la muerte física es inevitable a consecuencia de la desobediencia del ser humano ante su creador narrada en el libro de Génesis. Sin embargo, está consciente que a través de Jesucristo ha recibido vida eterna, porque Él resucito de la muerte; por eso las Escrituras dicen que el morir en Cristo es ganancia.

Cristo paso por la experiencia de la muerte para revelar al mundo que sí hay vida después de la muerte y que la vida terrenal no es todo. En el plan divino de Dios la muerte no es un punto final, sino una coma.

En este mes de noviembre al celebrarse el “día de todos los santos” recordamos y brindamos homenaje a nuestros seres queridos que han partido. Expreso mis condolencias y pido a Dios por consuelo, fortaleza, paz y resignación para sobrellevar las pérdidas de familiares y amigos.

Asimismo, en estas fechas es inevitable reflexionar en que somos mortales. La mayoría de nosotros preferiríamos quedarnos en esta tierra un tiempo más, por temor a lo desconocido o a la muerte. Pero la Biblia nos recuerda “¿Dónde está, oh muerte, tu victoria?¡Sorbida es la muerte, gracias a Dios, que nos da la victoria por medio de nuestro Señor Jesucristo!”.

TEXTO PARA COLUMNISTA
.
.