Home > Columnas > ¿Kaibiles a cambio de basura socialista?

¿Kaibiles a cambio de basura socialista?

#Desde Mi Trinchera

.

Esta semana en una reunión efectuada en El Salvador, un Iván Velásquez reaparece muy confiado y con la vergüenza guardada debajo del “calzón”, indicando que el gobierno de Guatemala se debe retractar de la decisión de no prorrogar más tiempo el mandato a CICIG, le acompañaron funcionarios de CICIG, incluyendo una abogada que hizo suspender una audiencia en un juzgado porque considero más importante ver a su “fallido” jefe en persona y no por vía Skype que estar presente en una diligencia judicial de alto impacto, también muy sonriente y con ojos de enamorado apareció en mencionada escena el Fiscal de la FECI Juan Francisco Sandoval, y si bien es cierto el MP es una Institución independiente pero que está estrechamente ligado con la seguridad del Estado, por lo que resulta ilógico que la Fiscal General y Jefa del Ministerio Público  Consuelo Porras permita que un trabajador del MP se reúna con un individuo que ha sido clasificado como lo que es , una amenaza contra la seguridad y estabilidad del Estado guatemalteco.

Iván Velásquez el “valiente paladín contra la corrupción”,… pues déjeme decirle que no tiene nada de valentía ser un empleado ideológico de la ONU, con un sueldo que se especula redondea entre los 40 y 70 mil euros mensuales, donde convirtió un mandato en apoyo a la desarticulación de aparatos clandestinos de seguridad, en una base de operaciones, desde donde se organizan conspiraciones para favorecer y encubrir a unos y destruir a otros, donde su trabajo es ir más allá de donde le compete su mandato, donde manipula psicológicamente a la población guatemalteca, utilizando los medios de información y organizaciones “civiles”, ongs y fundaciones, donde confabula y conspira en conjunto con sectores oscuros de la izquierda, para socavar el Estado de Derecho y así constituir un gobierno ilegal de corte socialista, donde el poder quede concentrado en una minoría rechazada por el pueblo a lo largo de su historia política, esa minoría terrorista y sanguinaria que fue vencida por las armas y también en elecciones libres y democráticas.

El 24 de enero de 2006 fueron asesinados ocho miembros de las Fuerzas Especiales guatemaltecas (KAIBIL) en la República Democrática del Congo, en África. Los militares eran parte de la Misión de imposición de paz de las Naciones Unidas en ese país (Monuc). Muy pocos entienden o están enterados, negándoles el lugar que merecen, honor y mérito, mucho menos la compensación económica merecida, ha invaluables vidas perdidas en cumplimiento de su deber. Así es como a casi 11 mil kilómetros de Guatemala, perdían la vida guatemaltecos la mayoría indígenas que integra las filas de nuestro Ejército, al ser abandonos a su suerte en una misión, en la que más tarde el Secretario General de la ONU, Kofi Annan, aceptaría, que los militares guatemaltecos fueron seleccionados para la búsqueda de un líder del movimiento rebelde Ugandés Ejército de Resistencia del Señor, en una misión secreta. Así es, ahí donde otras fuerzas especiales extranjeras y mucho menos socialistas metiches con traje y corbata al servicio de la ONU no tuvieron ni tienen las agallas para poner el pecho, lo hicieron y lo siguen haciendo dignamente los miembros del Ejército de Guatemala.

De aquella sangrienta batalla en medio de la selva del parque natural Garamba, 8 militares guatemaltecos fueron muertos y otros más heridos. Los fallecidos en el cumplimiento del deber fueron indemnizados por la ONU, más lo que quedaron heridos e incapacitados de por vida no se les asistió con ninguna ayuda ni beneficio económico; hoy en día soldados que fueron heridos en esa incursión, como es el caso de Selvin Nicolás originario del departamento de Jutiapa, vive de la siembra de café y su único resarcimiento es la dicha de estar vivo para poderlo contar y compartir esa terrible experiencia con sus seres queridos.

Nuevamente en el año 2016 cuatro soldados guatemaltecos que integran el XVI contingente de fuerzas especiales en la República del Congo fueron heridos durante operaciones de rutina en apoyo a las fuerzas armadas de aquella nación, regresando el contingente nuevamente a suelo guatemalteco en marzo de 2017, con la satisfacción y orgullo de “misión cumplida”, sin esperar ninguna consideración, o alago alguno, solo con el espíritu en alto al poner en alto el nombre de nuestra patria, arriesgando su propia vida, sin cuestionar, sin esperar nada a cambio, lastimosamente en nombre de una bandera corrompida y mal agradecida y que ataca a su propio país, la ONU.

Mientras que Guatemala, envía a lo mejor de lo mejor de sus guerreros, a sus fuerzas especiales Kaibil, la ONU a cambio nos manda e impone lo más bajo y criminal del terrorismo socialista colombiano; mientras los soldados guatemaltecos arriesgan su vida y derraman su sangre en tierras extrañas, los funcionarios de la ONU se pasean en camionetas blindadas, ejércitos de guardaespaldas, violan nuestra Constitución Política, están implicados en actos criminales, violan la independencia  de Poderes, participan en conspiraciones para romper el orden Constitucional, favoreciendo a grupos y personajes que han traído la deshonra y dolor al pueblo guatemalteco.

El gobierno de Guatemala y nuestro legitimo Presidente Constitucional de la República, Jimmy Morales debe terminar con lo que empezó, si expulso a este terrorista colombiano de Iván Velásquez y la ONU se opone a nombrar a un Comisionado nuevo, que exclusivamente se dedique a transferir funciones al Ministerio Público que es lo que corresponde, y continúa imponiéndonos aún virrey, pisoteando de esta manera nuestra dignidad y soberanía, exponiendo la estabilidad y seguridad interna al provocar divisionismo; el Presidente debe ordenar inmediatamente la expulsión de todos los miembros de CICIG, sin demora alguna, de lo contrario antes de Enero del 2019 tendremos otra crisis e intento de romper nuestro Estado de Derecho auspiciados por la misma CICIG.

Cuando alguien le diga que de gratis trabaja la CICIG y que todos los gastos los cubre la ONU por medio de los países donantes, puede llamarle mentiroso, porque la factura ya se ha pagado con sangre guatemalteca. Yo nunca vi que, por los soldados guatemaltecos caídos en combate al servicio de la Misión de Paz de la ONU, se fueran a colocar velas a la Plaza Central pidiendo por sus almas y brindándoles el reconocimiento póstumo que se merecían, no vi a la PDH, o a la mal llamada “suciedad civil” expresándose y lamentado las pérdidas de vidas de sus hermanos guatemaltecos, o pidiendo compensación económica o resarcimientos para cada una de esas familias que perdieron a sus seres queridos por una Organización Mundial que termino al servicio del socialismo del siglo XXI.

TEXTO PARA COLUMNISTA
.
.