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¿Hasta cuando “sacrificarse”?

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¿Sacrificio?, significado: Esfuerzo, pena, acción o trabajo que una persona se impone a sí misma por conseguir o merecer algo o para beneficiar a alguien. Traigo a colación lo anterior basado en una experiencia personal, que puede ser la suya, de una amiga o amigo, familiar. Una señora me hacía referencia a que, si bien en sus relaciones afectivas con su pareja no habían sido lo esperado constituyendo un contundente fracaso, incompatibilidad de caracteres, etc. y que sola prácticamente se había encargado de criar a sus hijos, todos varones (10, 15 y 22 años)

Obviamente sin la presencia del padre y para colmo sin preocuparle a éste la atención a los mismos amen de la ruptura total de comunicación padre – madre, tanto en el plano de relación padre – hijo: estudios, necesidades afectivas y de otra índole, etc. dejando con ello una puerta abierta a la comunicación, pero que en este caso realmente se cerró y por supuesto manutención financiera de los hijos, mucho menos, simplemente cero.

¿Y paralelamente a esta situación, cual había sido la conducta – no como madre, que difícilmente abandone a sus hijos – como persona en su vida social? Salir, pasear, atenderse a si misma, dentro y fuera de su familia, amigos, amigas.

Planteaba que su vida se había circunscrito a la educación de sus hijos y en función de su trabajo dedicar todas las ganancias a garantizar los estudios, alimentación, vestuarios, etc. Luego la respuesta de su participación social era negativa también.

La pregunta siguiente rondaba en el aire “contaminado” ¿y no pensaba que una vez que sus hijos ya encaminados, establecer una nueva relación? La respuesta una vez más fue negativa, categórica de dos letras, ¡No!

¿Por qué negarse a retomar una nueva vida, con un nuevo compañero? La respuesta inmediata relevaba inseguridad, sobretodo cuando su argumento iba dirigido – al no ser tan joven – de que los hombres buscaban primero el sexo, lo cual implicaba romper con su educación en valores, con fuerte formación religiosa.

Le argumente – por un problema de tiempo, que se me acababa- que buscar al “príncipe azul” es valido lo que a veces se hace difícil, para cualquier edad, pero conocer a alguien y tener relaciones sexuales inmediata, realmente no se define en ningún momento como una muestra de seguridad, aunque todo depende – y siempre insisto en ello – del nivel de comunicación que debes ser fluido, transparente, claro, muy claro, y que de ser madre soltera (caso que analizamos) consultarlo fundamentalmente con sus hijos, además de presentarlo a los mismos, lograr la realización de salidas familiares, valorando con ello su conducta (de él) hacia ellos y ella.

Resulta cierto que a pocos nos gusta equivocarnos, sobretodo en el plano de la afectividad, ser querido por quienes nos rodea esencialmente si parte del núcleo familiar resulta algo fabuloso, que en muchas ocasiones resulta difícil de alcanzar producto de los vaivenes de la vida en si. Pero como no soy partidario de hacer de la vida un “tango”, así como tampoco dar soluciones como sucede en los “culebrones televisivos” donde todo termina bien para la empleada embarazada por el hijo del don y que al final rompe con la familia rica, se casan y todos son felices, donde el televidente (la abuela) llora y suspira, enjugándose una lagrima a escondidas de los nietos y recordando al abuelo. De todas maneras, al final quien deberá tomar la decisión será exclusivamente ella. ¿Conoce usted algún caso similar, o es su caso?

TEXTO PARA COLUMNISTA
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