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El CIACS original

#DiviFilius

El último caso destapado por la Comisión Internacional contra la Corrupción y la Impunidad (CICIG) será cómo pocos.  Pareciera, que ante el inevitable final de su estadía en Guatemala,  CICIG ha decidido regresar a sus raíces, lo que originalmente definió su existencia.  El CIACS original, es decir, un aparato clandestino de seguridad enquistado en el Estado que ejecuta ´limpieza social- ´   Desde un buen tiempo a la fecha, ninguno de los casos emblemáticos de CICIG había pasado por esta original fórmula.  El último caso de alto nivel destapado, el caso ´TransUrbano (donde todo un gabinete presidencial fue detenido) es paradigmático, pero carecía propiamente de un CIACS original y mostraba una estructura que había usado fondos públicos para intereses privados.  Y así habían pintado la mayoría de los casos.

Los cargos son gravísimos, ejecución extrajudicial durante un operativo realizado por las fuerzas de seguridad que en dicho momento respondías a la gestión del ex ministro Carlos Vielman. Incluyen los cargos al ex viceministro de gobernación Kamilo Rivera (autor de la ´soberbia´ expresión ´placémenes y ahora prófugo de la justicia) así cómo al subdirector de investigación criminal durante la gestión del exministro Rivas.  Resulta particularmente triste la situación del Magíster Stu Velasco pues en su paso por la cúpula policial había desempeñado una excelente tarea, ganándose la confianza de una sociedad civil bastante ´cerrada´ para con los miembros de las fuerzas de seguridad.  Había además, colaborado con CICIG de forma completamente responsable.  Es fundamental mantener la presunción de inocencia, pero pareciera, al menos por ahora que, en este caso, el pasado regresa para cobrar las deudas pendientes.

Los dos detalles interesantes de este caso son:  Primero, la referencia al modelo original de CIACS y segundo, que se hayan imputado cargos contra un actor que a todas luces había sido percibido como Pro-CICIG.  El segundo detalle mencionado si se analiza en términos políticos es realmente muy revelador porque se traería por tierra el argumento de la justicia selectiva. Es decir, al menos con este caso, CICIG muestra que también tiene la fortaleza para hacer justicia incluso si eso significa tocar ´aliados´ que en una suerte de ´redimidos´ apoyaron la agenda de la Comisión en sus gestiones de administración pública.  Pero pareciera – aunque mantengo la presunción de inocencia- que todos en Guatemala que han llegado a posiciones importantes dentro del escalafón de seguridad o el judicial tienen esqueletos en el closet.  Algo de esto pareciera que se desvela en la figura de la ex Fiscal General Thelma Aldana en relación a sus encuentros con el ahora prófugo Alejandro Sinibaldi y además, una posible reunión con Gustavo Adolfo Herrera.  No hay que olvidar que si Aldana fue seleccionada por Pérez Molina para el cargo de fiscal fue por, algo.

Este caso, asumiendo que será uno de los últimos que la Comisión pondrá en la mesa sin duda será un caso complicado y va a revelar cosas muy desagradables con respecto al pasado reciente en Guatemala.  Manteniendo otra vez, la presunción de inocencia, sobre Carlos Vielman pesan acusaciones no sólo de ejecución extrajudicial sino tortura.  El gobierno del ex presidente Berger acarrea una enorme nube negra en relación a las ejecuciones extrajudiciales relacionadas a la estrategia para controlar las pandillas.  A ver si este caso no termina desnudando además los ´favorcitos´ que se le pedían a gente como Carlos Vielman o Víctor Rivera por parte de miembros del sector privado guatemalteco.  La forma de abordar la política anti-secuestros en esos años implicaba romper la ley.

En un país donde matar sin juicio previo no parece ser un problema, sin duda alguna, este caso va a poner sobre la mesa fantasmas muy desagradables de su propia realidad.

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