Home > Columnas > La ciudadanía y los candidatos

La ciudadanía y los candidatos

#TanmiTnam

¿Cómo es posible que ganen las y los corruptos todas las veces que se presentan para la reelección? ¿Cómo es viable la candidatura de personas cuyos antecedentes en puestos públicos o de elección popular esté lleno de señalamientos en el uso del puesto mismo y de los recursos públicos?  ¿Por qué la ciudadanía acepta candidaturas cuya honradez y preocupación por el bien común no asoman por ningún lado?

La ciudadanía tiene el derecho de elegir y ser electo, pero debe tener presente que con las acciones negativas de candidatos y las de los partidos políticos tienen suficientes motivos analizar con seriedad qué hacer en estas condiciones. No tiene sentido que los mismos electores seleccionen como funcionarios públicos a personas con un pasado lleno de corrupción. Algunos hechos son identificables durante la campaña de candidatos, por ejemplo aquellos que disponen de mucho dinero para hacer una campaña millonaria en contextos de extrema pobreza. De tanto dinero que se gasta, al estar en el poder aprovechan obtener a toda costa recuperar lo gastado en la campaña y este es uno de los motivos para sobrevalorar el precio de obras o cobrar por cualquier acción que por obligación tienen que realizar en la administración pública. Tener presente que en Guatemala está comprobado que hay  liderazgo de partidos políticos vinculado a la corrupción y esto se observa con los temas que los diputados han discutido y aprobado en el Congreso en los últimos meses y también hay más de algún alto exfuncionario en prisión por corrupción.

La ciudadanía activa debe dedicar tiempo para analizar y comprender los hechos que encierran las palabras honradez, humildad y servicio en ambientes donde no hay referentes entre candidatos y muchos funcionarios electos popularmente. El manejo de la cosa pública tiene que tener las necesidades, problemas y aspiraciones de los pueblos como los contenidos que deben dar origen a las respuestas que se preparan desde las oficinas especializadas de los ministerios del Poder Ejecutivo y de las propuestas de ley que se deben presentar al Congreso de la República.

La ciudadanía debe revisar en detalle el plan de trabajo de cada candidato, cuáles son las soluciones que allí se presentan y cuáles serán puestas en práctica si gana tal o cual candidato. La ciudadanía debe registrar en algún medio las promesas y posteriormente utilizarlas para entablar el diálogo o demanda de sus derechos cívicos y políticos. Por otra parte, los líderes deben saber escuchar y comprender las necesidades de la gente, realizar diálogos con todos los sectores y pueblos para seleccionar aquellos hechos que aquejan más a todos y buscarles las soluciones adecuadas y viables.

La ciudadanía tiene que asumir una actitud de análisis acerca de los partidos políticos cuyo pensamiento puede atender en parte las necesidades de desarrollo de la población excluida del país debido a estrategias y acciones de quienes siempre han tenido al país bajo su control para atender y proteger sus intereses. La ciudadanía no debe dejarse engañar por partidos que gozando del poder local, por ejemplo, esté beneficiando solamente a sus partidarios canalizando los esfuerzos de programas sociales para atender unos cuantos.

También es bueno tener presente que mucha gente honrada y líderes competentes del país no desean participar con los partidos políticos porque generalmente se asocian con grupos que gustan de enriquecimiento ilícito y quedarse con los recursos del pueblo. Es el tiempo de analizar el pasado y la propuesta de los partidos políticos para bien del país.

TEXTO PARA COLUMNISTA
.
.