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la guerra por el cambio climático: ¡La capa de ozono se recupera!

#PanoramaGlobal

La voluntad política de los países comprometidos con el futuro sostenible, la acción ciudadana individual y los acuerdos globales que suscriben las naciones para mitigar los efectos del cambio climático están empezando a dar resultados y como una muestra del poder que tienen estas acciones ya podemos ver un rayo de luz al final del túnel en esta lucha contra el aumento de las temperaturas mundiales que nos requiere adaptación frente a la ocurrencia de eventos naturales devastadores que cada vez atacan con mayor frecuencia a las islas y territorios vulnerables.

En los últimos años, estos fenómenos naturales se han inclinado a los extremos, es por esta razón que cada vez es más común ver zonas con sequías que alcanzan niveles históricos o con lluvias capaces de generar inundaciones nunca antes vistas. El año 2017 fue uno que tuvo una temporada de huracanes que siempre recordaremos, pues la magnitud de esta temporada ha quedado para la historia con fenómenos como el huracán María que devastó a Puerto Rico, una isla que forma parte del territorio de los Estados Unidos y cuya infraestructura –superior a las de otras islas del Caribe– recibió el ataque inclemente de María.  Este mismo huracán sacudió y casi destruyó la isla de Dominica cuando tocó tierra con vientos de más de 260 km/h.

Sin embargo, no todo está perdido, el 2018 nos trae una esperanza que debe motivarnos a tomar acción y realizar reformas más profundas en los modelos de producción industrial y los hábitos ciudadanos autodestructivos. La noticia es que para el 2030, la capa de ozono del hemisferio norte estaría restaurada en su totalidad debido a los esfuerzos de las naciones comprometidas en esta lucha contra el tiempo.

De acuerdo a la Organización Meteorológica Mundial y a la ONU Medio Ambiente, iniciativas como las que se enmarcan dentro del Protocolo de Montreal, representan una gran oportunidad para motivar a los países a dar pasos más ambiciosos en las acciones necesarias para reducir el calentamiento global.

Naciones Unidas señala en su portal que “El ozono se ha recuperado a una tasa del 1-3 por ciento desde el año 2000 y, a la velocidad actual, el hemisferio norte y el ozono en latitudes medias están programados para sanarse completamente en la década de 2030, seguido por el hemisferio sur en la década de 2050 y en las regiones polares para el 2060.”

Este tratado que cumple 30 años desde su aprobación en 1987, en la ciudad de Montreal, representa el testimonio vivo  de uno de los acuerdos multilaterales más exitosos no solo en materia climática, sino también en el ámbito de la regulación internacional en general. Igualmente, debe  servir de estimulo para todos aquellos que han tenido reservas en cuanto al histórico Acuerdo de París, firmado en 2015, con el objetivo de establecer medidas para la reducción  de las emisiones de Gases Efecto Invernadero (GEI), por medio de acciones de mitigación, adaptación y resiliencia de los ecosistemas al cambio climático. La aplicabilidad del Acuerdo de París es para el año 2020 cuando finaliza la vigencia del acuerdo conocido como el Protocolo de Kioto.

Estas buenas noticias no deberían hacernos bajar la guardia frente a esta guerra contra el reloj, por el contrario, es solo  la prueba fehaciente de que estamos haciendo lo debido y necesitamos hacer más para duplicar los resultados obtenidos  y garantizar desarrollo y sostenibilidad para las próximas generaciones.

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