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¿PARA CUÁNDO, GUATEMALA?

#LaPicota

Un atisbo a la administración pública es suficiente para comprender que lo estamos haciendo mal. Las instituciones funcionan de manera errática en perjuicio de la inversión. Las trabas burocráticas, con una larga lista de requerimientos superfluos, no permiten la ejecución del presupuesto asignado para obras en beneficio de la población. Los ministerios son una máquina electorera que sirve de plataforma a personajes deslucidos que se creen presidenciables. La Oficina de Servicio Civil -ONSEC- es inoperante para despedir a empleados negligentes, liderados por las mafias sindicalistas, que se sirven de los puestos para hacer negocio con dinero del Estado. Para colmo, no se vislumbran cambios en el futuro que puedan revertir el desastre nacional.

El pronóstico es sombrío. Personajes nefastos, que por décadas saquearon al país, son quienes apadrinan y financian las campañas de figuras anodinas que, de llegar al poder, protegerán sus intereses. El partido oficial, en su afán de blindarse por posibles hallazgos administrativos y persecución penal, se esfuerza por quedarse con el control de algunos partidos políticos con el fin de colocar a ministros y otros funcionarios, que están prontos a renunciar en los próximos días, para intentar ganar curules, alcaldías y hasta la presidencia. En su alocada carrera por obtener dinero para sus campañas, han causado daños colaterales a cientos de empleados despedidos injustificadamente, liberando plazas que serán ocupadas por los afiliados de esas organizaciones políticas que esperan utilizar como vehículos electoreros.

Las cuotas a cambio de plazas de trabajo están siendo utilizadas para financiar partidos en todo el país; lo que no sorprende porque según dicen, es algo “normal”. Otras formas de financiamiento ilícito y, además, no reportado, deviene del uso de bienes del Estado tales como, vehículos, teléfonos, oficinas y publicidad gratuita para quienes se perfilan como candidatos a cargos de elección popular.

Nada bueno podemos esperar de estos personajes amañados e inescrupulosos que pretenden gobernarnos por otros cuatro años y así, continuar con el saqueo.

Cómo liberarnos de la escoria si no tenemos el valor de denunciar para frenar a tiempo los desmanes de esos políticos corruptos, ¿Para cuándo, Guatemala?

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