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Economía en ruinas

#Sueños…

En medio del caos de las elecciones de medio período, el presidente Trump pone en la mira del mundo a Centroamérica. Como un gran descubrimiento afirmó en el mitin de Georgia, que la caravana centroamericana es una invasión a Estados Unidos, y por eso movilizó al ejército hacia la frontera. Con ello mostró dos cosas. Una la debilidad del imperio gringo en crisis y segundo, la debilidad de las sociedades centroamericanas con repleta de Estados fallidos, es decir, sociedades en donde los ejércitos, las clases dominantes, los intelectuales y las creencias gobiernan con un sentido corporativo y no con visión de nación.

Trump descubrió de nuevo el agua tibia. Señaló en su mitin final, buscando revertir las encuestas del supermartes, una verdad de Perogrullo. Que la ayuda entregada a Honduras (y por qué no a Guatemala, El Salvador y Nicaragua), se la estaban robando. Sí se la roban, los funcionarios púbicos de los Estados fallidos y la burocracia de la cooperación internacional (gringa y europea).

Pero, que tiene que ver la economía.

En su momento el expresidente de la FED Ben Bernanke[1], en colaboración con Robert Frank de la Cornell University, manifestaron su interés por comprender por qué diferentes economías obtienen diferentes resultados en su desempeño en determinados períodos, y ampliando el tema, por qué una misma economía tiene diferentes desempeños en diferentes momentos y circunstancias (Frank & Bernanke, Macroeconomía, 2003). Frank y Bernanke indican que, aunque son muchos los factores que influyen sobre los resultados económicos, la política económica es sin lugar a dudas uno de los más importantes. Una de las preocupaciones de los que teorizan sobre el tema es comprender los efectos de las distintas políticas y sus instrumentos sobre el resto de variables sociales y económicas, con el fin de elaborar mejores diseños de política económica.

Pongamos como ejemplo el caso costarricense, desde los programas de ajuste estructural en los años 80, se escogió una estrategia de apertura comercial, de crecimiento hacia fuera fundamentada en un eje central de política macroeconómica. El eje está compuesto por la política comercial, la fiscal y la monetaria. Los objetivos son esencialmente, primero promover la apertura comercial y segundo, contribuir con la estabilidad económica y social. La estrategia de apertura ha tenido como objetivos concretos, específicos atraer inversión extranjera, desde los $50 millones[2] de los años 80 hasta los $1,000 en el año 2010; la promoción de exportaciones, desde $850 millones en los años 80 hasta $10,000 millones en el 2010; la reducción del proteccionismo, que significa reducir aranceles, participar activamente en las negociaciones de la OMC y promover la firma de tratados de libre comercio. La idea básica de estos últimos es abrir mercados internacionales, especializarse en producción de bienes de alta tecnología y servicios, así como establecer normas de competencia internacional, superiores a las normas de competencia interna.

En torno a esta problemática, los mencionados Frank & Bernanke (2003, p.367), indican “al igual que ocurre con la política monetaria, los economistas generalmente están de acuerdo en que la política fiscal puede influir significativamente en los resultados totales de la economía. Por ejemplo, muchos economistas creen que los grandes déficit públicos en los que incurrió la administración federal de Estados Unidos durante la década de 1980 fueron perjudiciales para la economía del país. Asimismo, muchos dirían que el equilibrio del presupuesto federal que se produjo durante los años noventa contribuyó a los buenos resultados económicos que obtuvo el país durante esa década”.

El ahorro nacional como función del gobierno

Cuando enfrentamos la problemática del déficit fiscal y su financiamiento no podemos obviar una discusión sobre el tema del ahorro nacional y su influencia sobre el desarrollo. En este punto nos vamos a concentrar en el tema del ahorro y la riqueza de un país en su conjunto, o sea, vamos a estudiar el ahorro nacional, el ahorro agregado de la economía. El ahorro nacional lo podemos interpretar como el agregado del ahorro de las empresas, el ahorro de las familias y el ahorro del gobierno. Por supuesto, el ahorro nacional determina la tasa de formación de capital, que es una de las fuentes del desarrollo de una economía[3].

Lo que suceda en las próximas semanas en la frontera de Estados Unidos y México, entre el ejército yanqui y la caravana del hambre centroamericana determinará el futuro de los países de centroamérica y su relación con el poderoso país del norte. Enmendará su “ayuda” Estados Unidos desde lo militar hacia lo social, o nos seguirá inundando de sangre, miseria e ignorancia. Pronto lo sabremos.

[1] Ben Shalom Bernanke es un economista y político estadounidense de origen judío que desempeñó el cargo de presidente de la Reserva Federal de los Estados Unidos durante dos períodos de 2006 a 2014. Es decir, manipuló la crisis para salvar a los bancos transnacionales, que pertenecen a cierta nación elegida.

[2] Con el fin de no repetir constantemente vamos a considerar en este escrito la palabra dólares ($), como dólares de los Estados Unidos (US$), cuando no sea el caso se pondrá claramente otra denominación.

[3] La discusión que planteamos a continuación está basada en aportes epistolares del especial amigo y tutor don José Antonio Bartolomé, de la Universidad Europea de Madrid.

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