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Reclamo obligado al ciclo escolar 2018

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#PinceladasDemocráticas

¿Cuáles son los indicadores y competencias que demuestran la calidad educativa en el desempeño docente de los egresados del nivel superior después del cierre de las Escuelas Normales?

Los Maestros de Educación Primaria Rural graduados en las Escuelas Normales, cuya misión fue la de combatir la ignorancia del Área Rural, debemos conformarnos que constituye únicamente un capítulo de la historia de la educación de Guatemala; con el epilogo de manifestaciones que la historia recuerda se vivieron por parte de la comunidad educativa para evitar cercenó la vida de las Escuelas Normales, que dio fin  a un episodio de la historia que bien la describe el Doctor Carlos Orellana en distintas épocas en su compendio de la Historia de la Educación del Guatemala.

Se hace necesario escribir un capítulo especial para la misión que cumplieron las Escuelas Normales, formadoras de maestros de educación con la especialidad de desempeño en el área Urbana y en el área Rural, que se desempeñaron haciendo honor a su vocación de verdaderos maestros en dos líneas bien marcadas para combatir la ignorancia donde más se necesitaban

Actualmente con la creciente población, volvió a florecer este mal apocalíptico denominado “ignorancia y analfabetismo” y que en la actualidad aún se respira este mal que los poderosos mantienen para lograr sus magros propósitos y los maestros que ahora egresan, no aceptan el reto de llegar a los lugares más abandonados para eliminar tan abominable plaga del mal.

Demostrado quedó el testimonio de la formación de insignes maestros que dejaron plasmado en muchas generaciones, la entrega docente y llevando los conocimientos a todos los espacios en donde el analfabetismo y la ignorancia se mantuvo por mucho tiempo en los poblados más abandonados del territorio nacional.

Muchos maestros que se desempeñaron haciendo mérito de su vocación para desempeñarse como verdaderos docentes, sin tomar en cuenta sus comodidades y sin ufanarse de ser privilegiados de trabajar en lugares cercanos a las poblaciones urbanas, sin ser premiados con pagos extras que hoy les apodan “bonos”, por haber cumplido con sus obligaciones (“180 días de clases”), si antes se trabajaba en jornada doble, incluyendo el sábado y sin tener oportunidades de “capacitación de actualización académica”, que no se refleja la calidad educativa en las aulas; maestros, que no dejaron la noble misión de llevar la educación donde más se necesitaba.

No se puede confiar en el discurso y en las propuestas  de tecnócratas que han defendido que la formación de maestros debe hacerse a nivel superior, entregado la estafeta de responsabilidad de la formación de maestros en el nivel superior a la  fecha no se ha dado a conocer la sistematización de indicadores vocacionales, rendimiento académico, ni se conoce una línea base de información del desempeño de los nuevos maestros para demostrar que los maestros que han egresado de este nivel son mejor capacitados que los egresados de las Escuelas Normales, confirmando nuevamente que la formación de maestro sigue siendo débil, por lo que vale revisar si fue la mejor decisión, o los pagos millonarios que le hacen a la Universidad, hubieran servido para implementar las Escuelas Normales Superiores.

Han pasado seis años de haber implementado este modelo de la formación de maestros, ya se cuenta con tres cohortes de maestros que han abonado suficientes resultados para demostrar a la comunidad educativa, que esa hipótesis es verdadera, porque un modelo de este tipo con tintes científicos y técnicos, debe demostrarse con indicadores y no dejar que sea una probabilidad abierta que afirme una equivocación y repitamos la nefasta historia de ensayo y error.

Además, vale señalar que la matrícula de inscripción de Bachilleres de Educación se ha visto reducida hasta en un 80% en donde los maestros imparten docencia a un número reducido de estudiantes sin tener los resultados óptimos en los exámenes diagnósticos del MINEDUC y los exámenes de admisión de las Universidades. Debe ser una exigencia que el MINEDUC y la USAC demuestren resultados concretos para garantizar que se está cumpliendo con esa misión que le cuesta al pueblo buenos millardos de quetzales.

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