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Honremos a nuestros Mayores

#Emunah

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En el verano de 2003 más de 70,000 europeos fallecieron, según un estudio publicado en Comptes Rendus Biologies, como consecuencia de una de las peores olas de calor que resultó en uno de los desastres climáticos más mortales de la historia occidental.

Bajo estas altas temperaturas que azotaron todo Europa durante el día y la noche por varios meses, una gran cantidad de personas vulnerables, especialmente ancianos, dejaron de existir. Según reportes posteriores, algunos ancianos fallecieron por falta de atención debido a que vivían sin compañía y otros porque sus familiares los habían dejado solos al irse de vacaciones de verano.

Asimismo, se reportó que otra causa que contribuyó considerablemente a esta epidemia de muertes fue que los hospitales y casas hogares no atendieron debidamente la salud de las personas de la tercera edad. Ante tal tragedia, cientos de cadáveres quedaron en el anonimato porque nadie los reclamó. ¿A qué horas el ser humano ha dejado de interesarse por las personas mayores?

En los últimos tiempos el mundo ha evolucionado a pasos agigantados, lo que ha conducido a ver el mundo de forma diferente. Actualmente vivimos en una época donde abunda la tecnología y la inmediatez. Los valores asociados con la belleza externa también han cambiado llegando a convertirse en sinónimo de éxito.

La gente quiere verse joven porque la sociedad exige ciertos estándares de imagen para ser sobresaliente y admirado. Los anuncios comerciales, la TV, las revistas y muchos medios giran en torno a la imagen. Las empresas exigen gente joven para trabajar, y la gente anciana están siendo marginados por la sociedad porque en este movimiento postmoderno todo lo relacionado con viejo se convierte en sinónimo de decadencia, improductividad, gasto social y deterioro biológico y cognitivo.

Por consecuencia, la etapa de la vejez es temida por nuestra sociedad la cual busca obsesivamente el elixir de la eterna juventud. Lo cierto es que aunque hay métodos, productos de belleza, fármacos y sustancias que prolongan la juventud temporalmente; la lucha contra el envejecimiento al final es inevitable.

Con el correr de los años los seres humanos sufrimos limitaciones cognitivas y físicas, enfermedades, y otros desafíos que se nos escapan de nuestro control. El ciclo de la vida es irreversible, y debemos tomar conciencia que algún día envejeceremos por lo que deberíamos procurar tomar las medidas necesarias para vivir una vejez digna y proporcionar lo mismo a toda la gente mayor.

La Biblia revela que Dios tiene en gran estima a las personas de edad avanzada y nos aconseja a cuidarlos y a honrarlos: “Delante de las canas te levantarás, y honrarás el rostro del anciano, y de tu Dios tendrás temor” (Levítico 19:32). Las personas ancianas deben ser tratadas con dignidad, respeto y honra; así como valoradas por su experiencia y sabiduría, ya que todos podemos aprender lecciones valiosas de ellos.

Dios exalta la sabiduría de los ancianos, su madurez, su superioridad en experiencia; y anima a escuchar a los ancianos porque lo considera como maestros de vida y transmisores de la sabiduría de Dios que aún en su vejez siguen dando frutos. Proverbios 20:29  dice que “La gloria de los jóvenes es su fuerza, y la hermosura de los ancianos es su vejez”.

Hay que tener presente que cada etapa de la vida tiene su lado hermoso si uno lo sabe valorar. La vejez es una etapa en la que se completa la tarea del sentido de la vida y trae asimismo muchos beneficios para nuestra familia y sociedad. Dios nos aconseja a honrar a nuestros padres, y a amar a nuestros prójimos como a nosotros mismos.

¿Qué significa honrar? Básicamente, atribuir a una persona un gran valor, dar importancia, no menospreciarlo, ni tratarlo como si fuese cualquier cosa. Honrar a nuestros mayores es que, a pesar de su fragilidad física o mental, siguen siendo realmente valiosos, por lo que debemos tenerlos en alta estima siendo siempre agradecidos con ellos.

Este 15 de noviembre se celebra en Guatemala el Día Nacional del Adulto Mayor, según el decreto no. 25-2009. Fecha con la que se busca dar reconocimiento a los ancianos por su aportación social, cultural, económica, y política del país; así como a la sociedad en general y a sus familias en particular.

Así que asumamos el curso de la vida con dignidad y felicidad, honrando a nuestros mayores. Al relegar a los ancianos a ser una simple carga para la sociedad el mundo se vuelve mezquino. Seamos proactivos y hagamos la diferencia en un mundo que gira en torno al “ego”, buscando la manera de brindar amor a los demás y ayudarlos a hacer también la diferencia.

Las personas mayores necesitan de los cuidados y el cariño de la gente que les rodea para que gocen de una vejez digna, feliz y tranquila. En lugar de abrazar los paradigmas egoístas de esta sociedad que deja a los veteranos en el olvido, brindemosles nuestra más alta consideración y todo nuestro amor. Fomentemos una sociedad más integradora, con sensibilidad, compasión y empatía con los ancianos para construir un mundo mejor.

TEXTO PARA COLUMNISTA
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