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La Chomba

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#Catarsis

La semana pasada descubrí que uno de los programas panameños más populares, La Cáscara, es transmitido en vivo por Internet en sus diferentes redes sociales. Mientras vivía en Panamá no era un programa de mi predilección porque un gusto adquirido. Sin embargo, esta vez disfruté muchísimo del programa porque fue refrescante observar la idiosincrasia del pueblo panameño.

En una parte del programa hablaron de Yenith Bailey, la portera de la selección femenina que se llevó el Guante de Oro en el Premundial Femenino de la Concacaf tras finalizar el torneo en Frisco, Texas. Bailey es apodada «la chomba» puesto que la joven es morena o sea de raza negra. Lo curioso de esto es que ella misma indica que en su familia le comenzaron a decir «la chomba» porque es la más morenita de su familia. A todo esto, los panameños se sienten orgullosos de esta promesa del fútbol femenino y tiene una barra de hinchas que es dirigida por la madre de Bailey. Llamó mi atención que siendo la palabra “chombo” un término bastante fuerte, los panameños no tienen ningún complejo, comenzando por la misma Bailey y no se siente agredida por que la llamen así desde el mismo seno de su familia y mucho menos le molesta que el resto del país se refiera a ella de esa forma.

Si esto sucediera en Guatemala, el país de los eternos ofendidos, ya hubiesen salido unos cuantos a disculparse públicamente por un acto “racista” de semejante magnitud, las redes sociales estarían que arden solicitando unas cuantas cabezas y pidiéndole al Procurador de los Derechos Humanos que interponga un amparo, y quienes no le vieran nada de malo serían acusados de racistas. Como consecuencia, la pobre portera se sentiría de menos por su raza ya que todo giraría en torno a ello y no a sus logros como deportista.

La corrección política nos está carcomiendo desde las entrañas y lo más terrible es que si a esto le sumamos que el guatemalteco se ofende por todo, es una pésima combinación que tiene como resultado el que vivamos un perenne estado de inanición y que sea un caldo de cultivo para generar resentimiento hacia nuestros congéneres.

A lo que quiero llegar es que como sociedad tenemos demasiados complejos y existe una agenda política que en vez de tratar de que nos liberemos de ellos está complicando las cosas mucho más. Hoy día todo gira en torno al machismo, racismo, clasismo o la discriminación y con esto no quiero decir que todo lo anterior no exista, por supuesto que sí, pero no en la magnitud ni la dimensión que nos lo quieren vender. Hoy día existe mucho menos machismo, racismo, clasismo y discriminación que hace 30 años, pero vivimos en una sociedad en la que muchos grupos y organizaciones viven del conflicto y para ellos utilizar el nombre propio, María al lado del adjetivo chula, es un acto de racismo que les genera sendos beneficios económicos.

Lo más terrible es que detrás de estas “buenas intenciones” lo que se busca es censurar a los ciudadanos, y lo están logrado. Cada vez que escribimos una columna de opinión, una nota de prensa, un tuit o una publicación en Facebook, buscamos las palabras adecuadas para no ofender. Es una bendición que el idioma español sea tan rico, pero eso no deja de restarle veracidad, honestidad y espontaneidad a lo que decimos.  Es importante recalcar que la libertad de expresión incluye el derecho a ofender y ser ofendido y por supuesto a asumir la responsabilidad por lo que decimos.


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