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Los que servimos solo para el voto

#TanmiTnam

Tenemos un país hermoso, con población trabajadora y amante de la paz. Todavía quedan muchos paisajes para la reflexión y la recreación, con varios pueblos y culturas que le dan colorido y diversidad de visiones de vida, idiomas que hacen posible la comunicación de la interpretación de las realidades y el traslado de la historia con varios tiempos. Hay gente joven con energía para avanzar en la búsqueda del desarrollo para todos. El entusiasmo, las aspiraciones y las esperanzas de vivir el futuro en mejores condiciones políticas y económicas, mueve a todos para aportar desde sus posibilidades. No queremos un país que cuente cuántos de sus hijas e hijos mueren por desnutrición, persecución y por acciones que provoca la violencia.

Así como se tienen cosas bellas, Guatemala cuenta con un esquema que sostiene a muchos partidos políticos que funcionan temporalmente sobre prácticas antidemocráticas, injustas y excluyentes. Y ha sido así por muchos años. Estas instituciones tienen un liderazgo que poco comprende acerca de la democracia y la justicia. En la práctica, hay imposición y falta de reconocimiento de la presencia de amplios sectores de la población guatemalteca. Hay tantos partidos políticos solamente para llegar al poder y luego olvidarse de los votantes, especialmente de los empobrecidos.

Hay que tener presente que en el Congreso de la República, hay señores y señoras que rechazan el reconocimiento, participación y representación de la mujer guatemalteca cualquiera que sea su pertenencia étnica. Será de traer a la memoria los argumentos expresados en aquel momento oportuno al realizarse algunas modificaciones a una de las normas que bien podía democratizar las fuerzas en el Congreso con presencia de mujeres competentes provenientes de distintas partes del país. Es de estar atentos cuando los que se quieren reelegir pidan el voto a las mujeres. También es de revisar los planes de desarrollo y los planes anuales de los municipios para apreciar cuánto de presupuesto han dedicado los alcaldes municipales para programas y proyectos destinados a las mujeres del interior del país. Si no hay nada, pues para qué reelegir a alcaldes que solo están interesados en su bienestar personal. Mujeres que pertenecen a pueblos originarios, deben de analizar muy bien qué partidos ofrecen alternativas de participación para la concreción de la representatividad en los espacios posibles. También hay que tener cuidado con lideresas que tienen antecedentes de corrupción y mal uso del poder.

La ciudadanía de pueblos originarios realmente solo aportamos los votos, particularmente cuando elegimos a candidatos de los partidos tradicionales, con líderes también tradicionales y corruptos, con prácticas antidemocráticas y excluyentes. Hay que revisar qué partidos políticos y qué diputados limitaron las modificaciones que intentaron abrir paso a la representación de pueblos originarios al Congreso de la República.  No conviene a los pueblos originarios ni al país tener instituciones que practican la exclusión étnica porque fomentan conflictos, injusticia y pobreza.

Ahora que en el 2019, toca elegir a las altas autoridades del país, diputados al Congreso de la República y Concejos Municipales, se presenta otra oportunidad de analizar cuidadosamente qué opciones son posibles para la democracia acerca del reconocimiento de la representatividad de mujeres, hombres, jóvenes y de pueblos originarios. Queremos un país justo, democrático, intercultural que anime el diálogo entre pueblos y fomente políticas públicas para el desarrollo de todos.


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