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#EditadoParaLaHistoria

Sabido es que el actual estado de Alemania tiene una historia muy movida y el mayor episodio reciente de este gran país es la unión de los dos estados alemanes: la República Federal de Alemania y la República Democrática de Alemania. Estos dos países fueron el fruto de la ocupación por las cuatro potencias ganadoras sobre Alemania después de la Segunda Guerra Mundial.

En la época de la división de la ciudad de Berlín, Berlín Occidental era un enclave capitalista dentro del territorio de la RDA y la parte de ocupación soviética dio lugar en su momento a la capital de la RDA, de ahí los recordados “Berlín Occidental” y “Berlín Oriental” o “Berlín capitalista” y “Berlín comunista”. Recordamos que Austria y Viena sufrieron el mismo tratamiento por ser aliados directos del Tercer Reicht.

Berlín es una ciudad joven. Su mención más antigua en un escrito dada del año 1200 y es el fruto de la unión de dos pequeños pueblos: Berlín y Cölln, este último se encontraba en la actual Isla de los Museos. Como casi todas las grandes ciudades del mundo, Berlín tiene un símbolo arquitectónico, que es la Puerta de Brandeburgo. Brandeburgo a su vez es una de las regiones o lands que forman la RFA y, como su nombre lo indica, era una de las puertas de la ciudad con el exterior cuando se usaban murallas para proteger las ciudades de enemigos externos. También era el lugar donde se pagaba impuestos para entrar comida a la ciudad desde el exterior.

La Puerta de Brandeburgo se encuentra entre el Tiergarten, una zona de parques de Berlín, y la Unter den Linden (Bajo los Tilos), que es la gran avenida elegante de la ciudad, con sus hoteles de lujo, embajadas, la sede central de la Ópera del Estado y de la Universidad de Humboldt. Delante tiene lo que se llama la Plaza de París. En esta avenida también está el legendario hotel Adlon, que inspiró Grand Hotel, la famosa película con Marlene Dietrich.

Tal y como la conocemos, la Puerta de Brandeburgo fue obra de Carl Gotthard Langhans fue y construida por orden del rey prusiano Federico Guillermo II. Se terminó en 1791 en un estilo neoclásico inspirándose en los Propileos de la Acrópolis de Atenas, que era una de las puertas a esta ciudad griega. Por ello tiene 6 columnas, 5 pasos y dos casitas a su lado. Tiene 65 metros y medio de largo, 26 de altura y 11 de profundad, lo que la hace en un edificio más bien modesto. La cuadriga, conjunto de 4 caballos que jala un carro griego transportando a la Victoria, culmina la Puerta de Brandeburgo.

Cuando las tropas napoleónicas entraron en Berlín se llevaron la hermosa cuadriga a París en 1806, de donde es repatriada en 1814 a la caída del Primer Imperio francés (el de Napoleón I). En ese momento se le agregó a la alegoría de la victoria una cruz de hierro y un águila imperial. Durante la Segunda Guerra Mundial, como el resto de la ciudad, la Puerta de Brandeburgo fue duramente castigada y sólo en 1956 se decidió restaurarla con todas las desavenencias y peleas que podían traer los diferentes intereses de los 4 países ocupantes. Sí se decidió retirarle la cruz de hierro y el águila por considerárseles símbolos del militarismo alemán.

Cuando la ciudad fue dividida en dos en 1961 con el triste Muro de Berlín, la Puerta y buena parte de la Plaza de París quedaron en tierra de nadie y prácticamente ninguna persona tenía acceso a la Puerta, ni tan siquiera acercarse. Cuando en 1991 se reunifica Alemania y, por ende, Berlín, fue desmontada nuevamente la cuadriga para una nueva y gran reparación. En ese momento se decidió devolverles la cruz de hierro y el águila imperial. Berlín volvió a ser la capital del Estado Alemán que, provisionalmente, estaba en la ciudad de Bonn, ciudad que vio nacer a Ludwing van Beethoven.

La Puerta de Brandeburgo ha sido punto de encuentro de los berlineses en su historia reciente para los grandes eventos, incluso para esperar el Año Nuevo. Allí se festejó oficialmente la reunificación de Alemania, la puesta en circulación del euro, las fiestas conmemorativas por la caída del muro…

Detalle interesante es que de los 5 pasos que tiene la Puerta, el del centro es el más ancho y hasta 1918, cuando cayó del Segundo Imperio Alemán, sólo podía ser tomado por la familia imperial y los descendientes del militar que trajo la cuadriga de vuelta de París en 1814.

Es cierto que Berlín es una ciudad nueva, pero no por ello menos interesante. Al contrario, es una ciudad extraordinariamente rica en tesoros, arte y cultura.