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El Reichstag o Parlamento Alemán

EditadoParaLaHistoria

Desde Berlín

Si hay un edificio que ha conocido todas las vicisitudes de la historia de Alemania, y de Berlín en particular, es el famoso edificio del Parlamento o Reichstag.

Antes de la creación del Estado Alemán, creado como Segundo Imperio, ya Berlín tenía una gran importancia como capital de Prusia, Reinado hegemónico en el pre-estado alemán, la Federación de Alemania del Norte, y que agrupaba una buena parte de los estados independientes de habla germana en un conato de nación unida. Entonces el parlamento tenía su sede en la Calle de Leipzig (que con la división de Berlín más tarde sería uno de los lugares por donde pasara el odiado muro).

Cuando finalmente se creó el Segundo Imperio Alemán y nació el estado alemán como lo conocemos actualmente (con menos territorios que los que tiene ahora) se vio la necesidad de aumentar las instalaciones de la Calle de Leipzig que no eran suficientes para todos los parlamentarios.

Cerca de la Plaza Real “Königsplatz” (hoy Plaza del Pueblo) se eligió el terreno, después de muchas disputas, para crear un parlamento a la altura de todas las esperanzas y empuje de la nueva nación. Con varios proyectos frutos de un concurso internacional finalmente se eligió el presentado por el arquitecto Paul Wallot de Francfort. En junio de 1888 el Káiser Guillermo I colocó la primera piedra del futuro edificio que se terminó de construir en 1894. Como una premonición de la dura historia que le esperaba al edificio el martillo con el que el Káiser dio el golpe que simbolizaba el inicio de los trabajos se rompió en pedazos.

Se caracterizaba este edificio por una mezcla de estilos del Renacimiento italiano y del Renacimiento alemán de los siglos XV y XVI y la imponente cúpula que ya contaba en sus planos originales acero y vidrio, materiales muy a la moda a finales del siglo XIX como lo vemos en el Palacio de Cristal de Londres, la Torre Eiffel y el Jardín Botánico de Bruselas.

El edificio contaba con todas las comodidades propias de la época: luz eléctrica, calefacción central, teléfono y tubos neumáticos para el transporte de correspondencia.

A la caída del imperio, con la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial y la proclamación de la llamada República de Weimar, el parlamento demostró que era cada vez más pequeño para lo que se llamaba “representación plena” que casi duplicó la cantidad de parlamentarios llevándolos a 600. Se llamó República de Weimar a la República constituida después de la caída del imperio por haberse reunido en esa ciudad de Turingia la Asamblea Nacional Constituyente de la nueva República.

De esa época data el lema en el frontón “Dem Deutschen Volke” (Al Pueblo Alemán). Con la llegada “por elecciones libres y democráticas” del Nacional socialismo y siendo nombrado Hitler Canciller se proclama en 1933 el Tercer Imperio (Tercer Reich). A tan solo cuatro semanas de estas elecciones se declaró un voraz incendio en la sala de plenos y algunas habitaciones aledañas. Nunca se sabrá con exactitud quién fue el que ocasionó el incendio, lo que es claro es que el beneficiado fue el nuevo régimen que lo utilizó como propaganda contra el judaísmo y el comunismo internacionales. Fueron formalmente acusados del incendio los comunistas Marius van der Lubbe, holandés que fue condenado a muerte, y el búlgaro Gueorgi Dimítrov que, con su famoso alegato de autodefensa, hizo que el proceso resultara un verdadero fiasco propagandístico para el nuevo régimen por el elocuente e inteligente discurso del búlgaro ante Goebbels y Göring. Más tarde, cuando los soviéticos impusieron la creación de una República Demócrata de corte comunista en Bulgaria, Dimítrov fue su primer presidente.

En un Reichstag medio restaurado después del incendio y con el parlamento sesionando en otro lugar este edificio fue utilizado como centro de exposiciones de tipo “El bolchevismo sin máscara”, “El eterno judío”, también allí se mostraron las maquetas de Germania, la capital que Hitler soñaba construir una vez dueño del mundo, la más grande, hermosa e imponente del planeta.

Para no ser excepción, el Reichstag fue severamente castigado durante los bombardeos contra Berlín al caer una gran bomba en su cúpula y haciendo destrozos mayores en el edificio. Durante la guerra el edificio fue utilizado como taller para construir maquinaria y para el departamento de ginecología dependencia del hospital de la Charité. Muchos berlineses de la época nacieron en el Reichstag.

Al acercarse a la ciudad, los soviéticos consideraron el Reichstag como un símbolo del Tercer Reich y decidieron tomarlo rápidamente. Famosa es la fotografía, recuerdo imperecedero de la toma de Berlín, del soldado soviético izando la bandera roja de su país sobre los techos del Reichstag. A los periodistas les gustan las fotos y los reportajes y realmente esta foto fue tomada cuando ya se había tomado completamente el edificio y se izó la bandera por segunda vez. Esta foto que conocemos no es la real del primer momento histórico porque no había ahí en ese instante un fotógrafo.

Durante la división de Berlín, como la RDA reconocía a Berlín Occidental con un estatuto especial y no como parte integrante del resto de la RFA, no podían reunirse los parlamentarios en el Reichstag, por lo que fungía principalmente como edificio para reuniones de otra índole. Con la reunificación de las dos naciones alemanas y de su capital, el Reichstag retoma toda su importancia considerándose que “la sede del Bundestag está en Berlín”. Hubo un (otro) concurso internacional para reconstruir el edificio aún dañado por la guerra en el que ganó la prestigiosa firma londinense de arquitectos Foster. Su proyecto restablecía el famoso domo, pero esta vez transparente.

Una vez más el nuevo Reichstag es vitrina de las nuevas tecnologías. La casi totalidad de su energía procede de paneles solares que encontramos en el techo, el sistema de aireación tanto en invierno como en verano es lo más ecológico posible, la recirculación de todo tipo de fungible es de rigor, a la moda de nuestros tiempos. La poca energía externa que se utiliza procede de biodiesel que alimenta dos generadores de electricidad con que cuenta el edificio.

Si viene a Berlín que no le pase lo mismo que a mí que me personé con la intención de visitar su espectacular cúpula. Las visitas (8000 al día) se hacen previa cita en la página web oficial del Reichstag. Saque su turno con tiempo, la lista de espera es larga.


Cúpula de Reichstag de Berlín, diseño de la firma de arquitectos Foster de Londres.