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Crónica de un pueblo resucitado

Mirilla Indiscreta

En un intento civilizado e institucional, La República, inicia balbuceante, sus primeros pasos, buscando agarrar un ritmo que le hicieron perder de manera artera, al punto que desorientada, la dejaron pobre y resulta duro retomar el norte, sin contar con la brújula orientadora, que nos indique con certeza el rumbo.

De un Estado postrado y en coma, un oportuno y valiente tratamiento de cirugía mayor, le devolvió el aliento, recobró el conocimiento y recién empieza a reconocer su entorno.

Sin estar curada del todo, el tumor maligno fue extirpado, pero generó metástasis que deben tratarse de inmediato, para evitar nuevos tumores.

Balbuceante, salió de un estado agónico, a una frágil convalecencia llena de peligros y amenazas de sorpresivas recaídas.

Guatemala y su cuerpo social continúa enferma, y su recuperación total, pasa por exigirle una competencia electoral que le cambie de doctores, y pueda trasmitirle con tratamientos concretos y eficaces un proceso urgente de cura económica, política y social, que le renueve el vigor que se vio minado por fiebres exóticas que como el Sida, aparecen en el exterior y se instalan como epidemias.

Como siempre, hacen presa de los países más débiles y propensos a los virus provenientes del exterior.

Los médicos del intensivo, después de grandes empeños, sortearon la emergencia con decisión, pero cansados y por terminación de su contrato, necesitan un relevo, que ha sido programado para los próximos meses.

Dadas las características de la peligrosa enfermedad, reclama del nuevo galeno en jefe, aptitudes sobresalientes, para garantizar la vida y total recuperación de una paciente tan querida por su pueblo como Guatemala.

En esta etapa que recién se inicia, no se vale lamerse las heridas, o rendir culto a las cicatrices que cubrieron la morena piel de nuestro pueblo.

Las cicatrices nos recuerdan las heridas, pero no son el anuncio de un nuevo sufrimiento.

Por el contrario, exige limpiarle los oídos al paciente para que aprenda a escuchar, algo más que las mentiras, repetidas que lo transforman en un enfermo crónico y sin cura.

Conocer y reconocer. Señalar y rechazar todos esos virus, que viven en la enfermedad, que pasaron inadvertidos durante la gravedad y esperan su turno para atacar.

Que durante la crisis, adquieren el color del paciente, en su gravedad, por si muere, reclamar el crédito de haber contribuido a su trágico final, y aún más, en el sepelio, reclamar la parte de pus, que esperan del cadáver como herencia.

¡Hace aún muy pocos días, el gobierno y el país, estuvieron a punto de caer!

Policías que dejaron de obedecer sus líneas jerárquicas de mando, se permitían capturar a funcionarios menores, señalándolos de cometer el delito de desobediencia por evitar la entrada de un intruso confeso.

Sabiendo los captores, que ese delito se denomina de tracto- sucesivo, porque nunca se da en flagrancia (momento en que se comete) por ser esencialmente documental y la orden de aprehensión, como todas, sólo puede ser otorgada por el Juez competente.

Quienes las realizaron por iniciativa propia, en un área restringida del aeropuerto, bajo la tutela de una reglamentación internacional, no tenían la orden que exige la constitución y las leyes.

Con el agravante que esa zona del aeropuerto está sujeta a reglamentos internacionales, que prohíben proceder de la forma que lo hicieron, sin violar la ley y poner en grave riesgo la seguridad de un aeropuerto internacional.

La invasión abusiva que una muchedumbre enardecida hizo de esa área restringida fue, ese sí, un delito flagrante de quienes abusaron del poder haciéndose acompañar de revoltosos.

La anarquía de aquel domingo 6 de enero rebalsó todas las normas de La República.

Así, la Corte de Constitucionalidad ordenaba medidas de política exterior, competencia exclusiva y constitucional del Jefe del Ejecutivo, y el Ministerio Público, acataba las disposiciones de hecho realizando capturas ilegales sin orden de Juez competente.

Los policías desconocían a sus jefes y obedecían realizar capturas, sin el protocolo de la orden de Juez, capturando delegados de migración, que recién habían tomado el turno y desconocían los antecedentes del delito que los llevó a la cárcel.

La república se convirtió en un corral de animales sin ley, donde cada quién hacía valer una autoridad deslegitimada por la arbitrariedad de sus actos.

En el obelisco, un grupo de ciudadanos alertaba sobre lo que estaba pasando, formalizando un acto de rebelión en contra de los sediciosos, exponiéndose a las represalias de quienes se tomaban el poder por pedazos.

Concertados y obedeciendo el complot, en proceso, los ruidosos serviles de los alzados, habían avanzado sobre el aeropuerto para hacer presencia y coro al maquiavélico plan, que paso a paso, se desarrollaba en abierta sedición. ¡Inexplicable!, por pretender botar al gobierno, a menos de dos semanas de convocarse a elecciones generales.

En casa Presidencial el gabinete de crisis analizaba la grave situación y tomaba la trascendental decisión de extirpar el tumor de raíz y manera definitiva.

Sabía el Presidente que su gobierno comenzaba a desgranarse de abajo hacia arriba.

Habían logrado la desobediencia de la Policía, seguramente la rebelión comenzaría por el desconocimiento progresivo de los cuerpos policíacos, a la autoridad ministerial y al ejecutivo.

El ejército mediatizado y acorralado por una implacable persecución jurídica y política, según los subversores, ha perdido la capacidad de cumplir sus responsabilidades constitucionales frente a una emergencia y confían en su deserción y división.

La provocación de buscar la forma de introducir oficialmente a uno de extranjeros expulsados, anticipaba que al lograrlo, en cuestión de horas, un avión de la organización internacional colonizadora, podía con el resto de los non gratos, ingresar y tomar posesión de sus reductos de inmediato, retomando la espuria autoridad, que le negaba radicalmente el gobierno.

Logrado el objetivo, que entrara el primer intruso, el resto era cuestión de tiempo y estrategia.

Era obvia la colusión de altos funcionarios operando para la culminación exitosa del plan sedicioso.

Operando capturas y policías obedeciendo órdenes ilegales, era cuestión de tiempo llegar con ese fin a la Casa Presidencial y dependencias del Ejecutivo.

La pirámide del poder socavada desde abajo, esperando que se derrumbara el gobierno sin remedio, con el respaldo de esa muchedumbre bullanguera pero disciplinada que el equipo alzado desde adentro y afuera del gobierno, esperaba que avanzara, con la falsa bandera de La Operación Honestidad, a tomar las riendas del país.

¡La eterna transición corriendo de nuevo!

¡En Casa Presidencial, no podían ignorar la gravedad del manotazo planificado y coludido con importantes instituciones del Estado! ¡Respondiendo evidentemente a órdenes que emanaban de otros centros de poder!

¡El gobierno caería según lo planeado ese día! ¡Los Reyes magos le traían al país, la anarquía, la violencia, la confrontación en las calles, y un conocido grupo de usurpadores en control del poder político!

¡La decisión discutida por tanto tiempo, en torno al mandatario, comenzaba a tomar forma!

¡Ya no era posible aguantar más una intervención abusiva, sediciosa y protegida por el raro calor de una muchedumbre (nunca pueblo) bulliciosa, financiada y entrenada para romper la paz y darle calor de masas a una descarada toma del poder de manera ilegítima!

¡La Ministra de Relaciones Exteriores con las maletas hechas, esperaba y compartía la valiente decisión!

Finalmente el Mandatario haciendo acopio de todo el valor cívico que reclama enfrentarse a consecuencias inesperadas y peligrosas, tomó la decisión y con palabra entrecortada por la emoción le comunicó a su equipo:

¡Señores Vicepresidente, Ministros y Secretarios!

¡Ni un minuto más de tolerancia por mantener las falsas formas que ilegalmente nos están imponiendo, tomando tiempo y pretexto, para desacreditar más al gobierno y romper el Orden Constitucional… ¡Se acabó! ¡Se van todos de una vez por todas…! ¡Se terminó la intervención…! ¡Nunca más Guatemala!

¡Sus colaboradores, no pudieron evitar el aplauso y los abrazos!

¡Se cerraba una página negra de la historia del país!

¡El avión despegó y con él, la valiente emisaria de la segunda independencia patria!

¡Buen o mal gobierno… no ha estado en la discusión en esta terrible confrontación!

¡La vida de la República, La Soberanía y la Libertad está por encima de cuatro años de vida republicana que se pueden enmendar cada cuatro años!

En la lucha desigual por falta de recursos, el lado noble se hizo presente con Conferencias de Prensa libertarias… contrastando frente a las raquíticas manifestaciones de quienes ya no quieren invertir en movilizar gente necesitada de ese pago miserable que no quiere asistir, y mejor se quedan con el dinero de algunas misiones diplomáticas, que las financian, tratando de anular la decisión que evitó que botaran al gobierno.

¡La Corte de Constitucionalidad declaró ilegal la decisión del Presidente…! ¡El procurador General de la Nación ya no pudo ignorar la sedición y pidió antejuicio para los magistrados que desde hace años han ejercido un poder totalitario al margen del mandato constitucional!

Finalmente la Corte Suprema de Justicia asumió su papel histórico y obedeciendo el mandato constitucional, que nunca debió ignorar, trasladó al Congreso de la República el conocimiento de los antejuicios.

El pueblo ya suelto en las calles, con emocionados discursos exige y aplaude la histórica decisión en la Plaza de la Corte suprema.

Se cumple con la ley, y los diputados asumen por primera vez sus funciones sin más amenazas que el soborno.

En sus manos, el papel histórico de salvar la recuperación de la soberanía del país, o hacerse cómplices de los sediciosos.

El país comienza a recobrar el aliento como paciente recién salido del coma.

Respirando apenas, y con fundada desconfianza en el Tribunal Supremo Electoral que permitió la injerencia en sus funciones, se declara abierta la sucesión presidencial.

¡De nuevo se ven vende-patrias y desaparecidos! ¡Reclamando protagonismo! ¡Aquí estamos listos para competir, dicen algunos desvergonzados! ¡Que igualmente hubieran estado presentes en la celebración del golpe de Estado poniéndose a la orden del nuevo régimen!

¡Se notaron sus caras pálidas, por haber estado escondidos, sin recibir la luz del sol!

Esperando cínicamente que sean los votos, verdugos implacables, los que se encarguen de expulsarlos de la historia del país.

No estuvieron los que debieron estar, ni los que estuvieron fueron todos los que debieron estar y finalmente serán los llamados a devolverle la salud a nuestro mancillado y maltratado pueblo.

Falta poco tiempo… un poquito de tiempo, pero falta… para fastidiarles la fiesta a los oportunistas y vende patrias, que ahora quieren asolearse con el pueblo.

ROCA


TEXTO PARA COLUMNISTA