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Editado Para La Historia

Seguramente usted ha visto una de las muchas películas que se han hecho sobre Hércules, el famoso héroe de la mitología griega. Era hijo del dios de los dioses, Zeus, y una de las muchas mortales a las que sedujo, la reina Alcmena. El hecho es que entre las hazañas que realizó Hércules estuvo la de separar las dos columnas que separan el estrecho de Gibraltar dándole salida al mundo conocido en la época de los antiguos y advirtiendo que, como límite de este mundo, no se podría franquear. Al hacerlo declaró Hércules: -Non plus Ultra, en español: -No ir más allá.

En Bohemia, en la actual República Checa, existe un valle, el de San Joaquín, que en el medioevo y hasta el siglo XVII tenía importantes minas de plata. Con esa plata el Sacro Imperio Germano-Romano imprimió monedas que llevaban el nombre de “thaler”.

Cuando Cristóbal Colon atraviesa el Mar Atlántico y llega a América al escudo español se le agregan dos columnas con una gran guirnalda que enuncia “Plus ultra”, haciendo alusión a la valentía del Gran Almirante que, desobedeciendo la consigna de Hércules, había atravesado del Océano y descubierto un nuevo mundo.

Pues bien, todos estos elementos son el origen del dólar como lo conocemos hoy. La palabra thaler se transformó hasta llegar a pronunciarse dólar y las dos columnas de Hércules con la guirnalda “Plus Ultra” alegóricamente representan el símbolo del dólar.

El hecho es que, al nacimiento de los Estados Unidos como nación, los Padres Fundadores necesitaban una moneda para el nuevo país y tomaron como referencia la moneda española como respaldo ante la fortaleza de la misma y el poco valor del nuevo dólar norteamericano.

Desde el nacimiento de los Estados Unidos como nación eran los bancos los que imprimían su propia moneda de dólar. Incluso grandes hoteles y tiendas también imprimían su propio dólar. Verdadero dolor de cabeza si uno quería hacer una transacción en otro estado o incluso en otra ciudad porque los dólares de un lugar eran desconocidos en otro a gran disfrute para los falsificadores que ni siquiera tenían que romperse la cabeza imitando los dólares, sólo les bastaba hacer los suyos. Hasta 1861 había unos diez mil tipos diferentes de dólares impresos por diferentes instituciones.

Es con el presidente Abraham Lincoln que todo cambia y él impone su credo de que el país necesitaba una sola moneda, impresa por el propio gobierno. El color del nuevo dólar fue verde por ambos lados, porque con las técnicas de la época, era difícil falsificarlo con estos colores. ¡Cómo han cambiado las cosas para los falsificadores!

Desde entonces el dólar no ha hecho más que aumentar su poder. Con el presidente Richard Nixon las reservas de oro del país dejaron de ser tomadas como referente para su valor, sino el empuje de la economía norteamericana.

El dólar sube y baja, pero sigue siendo referencia de poder.